6 enero 2006
Alerta
Balance anual de RSF sobre la libertad de la prensa en 2005
(RSF/IFEX) - Lo que sigue es un comunicado de prensa de RSF, con fecha del 4 de enero de 2006:
BALANCE ANUAL DE RSF SOBRE LA LIBERTAD DE PRENSA EN 2005
Cada vez más violencia: 63 periodistas muertos, más de 1300 agredidos o amenazados
RSF balance 2005 libertad de la prensa
En 2005:
- 63 periodistas muertos
- 5 colaboradores de medios de comunicación muertos
- al menos 807 periodistas detenidos
- al menos 1 308 agredidos o amenazados
- al menos 1 006 medios de comunicación censurados
A título comparativo, en 2004:
- 53 periodistas muertos
- 15 colaboradores de medios de comunicación muertos
- al menos 907 detenidos
- al menos 1 146 agredidos o amenazados
- al menos 622 medios de comunicación censurados
A 1 de enero de 2006:
- 126 periodistas
- y 70 ciberdisidentes encarcelados en el mundo
El año más asesino desde 1995
En 2005 mataron al menos a 63 periodistas en el ejercicio de sus funciones, o por manifestar sus opiniones. Esta cifra no era tan elevada desde 1995 (aquel año encontraron la muerte 64 periodistas, 22 de ellos en Argelia). También mataron a cinco colaboradores de medios de comunicación ("productores", chóferes, traductores, técnicos, agentes de seguridad, etc.).
Por tercer año consecutivo, Irak continúa siendo el terreno más asesino: allí, 24 periodistas y 5 colaboradores de los medios encontraron la muerte durante el año. En total, 76 periodistas y colaboradores de los medios han muerto en Irak desde el comienzo del conflicto armado, en marzo de 2003. Es decir, más que durante la guerra de Vietnam, entre 1955 et 1975. Los atentados terroristas y los ataques de la guerrilla iraquí son la primera causa de mortalidad entre los profesionales de la información. Pero el ejército estadounidense es responsable de la muerte de tres periodistas y colaboradores de los medios de comunicación. El 28 de junio, unos disparos estadounidenses mataron al realizador iraquí Wael Al Bacri, de 30 años. Al día siguiente, un portavoz de la 3a división de infantería, que tiene la base en Bagdad, reconoció que una unidad estadounidense estaba implicada en la muerte del periodista, y que se había abierto una investigación. Desde entonces, el ejército no ha facilitado ningún resultado de este caso. Lo mismo que de los demás, por otra parte.
En Filipinas también, los periodistas pagan con su vida la voluntad de informar. Aquí, el riesgo no procede de grupos armados sino de políticos, hombres de negocios o traficantes, dispuestos a hacer de todo para silenciar a los periodistas que investigan sus prácticas ilegales. A pesar de que durante el año se produjo la condena del asesino de Edgar Damalerio, al que mataron en 2002 en la isla de Mindanao, la impunidad sigue siendo la norma. En otros países de Asia (Afganistán, Bangladesh, Nepal, Pakistán, Sri Lanka), también han matado a periodistas, a causa de su trabajo.
En Líbano, una serie de atentados a responsables políticos y periodistas sacudió al país en 2005. En ellos perdieron la vida dos grandes figuras de la prensa libanesa: Samir Kassir, en junio, y Gebrane Tuéni, en diciembre. El primero era uno de los editorialistas del diario An-Nahar. El segundo era su Presidente-Director General. En septiembre, May Chidiac, presentadora estrella del canal de televisión LBC, escapó con vida, aunque gravemente mutilada, de un atentado con un coche bomba.
También en Africa, la violencia contra los periodistas experimentó un recrudecimiento en 2005. En la República Democrática del Congo, en Sierra Leona y en Somalia, mataron a profesionales de la prensa. Todos los casos continúan impunes, y los asesinos, a veces conocidos, no han sido sancionados. La investigación sobre el asesinato, en diciembre de 2004, de Deyda Hydara, periodista gambiano y corresponsal local de Reporteros sin Fronteras y de la Agencia France-Presse, se encuentra estancada. Las autoridades ponen todo de su parte para que no se identifique claramente a los asesinos, y puedan escapar a la justicia.
En las Américas, México se ha visto enlutado por la muerte de dos de sus periodistas. También aquí, en el origen de estos asesinatos se encuentran las investigaciones sobre traficantes de droga o carburante.
En Rusia y Belarús, murieron varios periodistas en circunstancias que no han sido aclaradas. En algunos de los casos, el móvil del crimen parece ser la actividad profesional de las víctimas. Las investigaciones, efectuadas frecuentemente de forma parcial y política, casi nunca llegan a conclusiones.
Agresiones y amenazas en constante aumento
Durante el año 2005 Reporteros sin Fronteras censó más de 1 300 casos de agresiones o amenazas, es decir más que en 2004.
En Bangladesh y en Nepal, las agresiones son prácticamente diarias y proceden de todas partes. Agentes de las fuerzas del orden, militantes de determinados partidos políticos cercanos al poder, o a la oposición, y miembros de grupos armados han sido considerados culpables de ataques físicos o de amenazas a representantes de la prensa. La justicia casi nunca molesta a los agresores que, por tanto, podrán volver a empezar a golpear a periodistas, con total impunidad.
En Baufal, por ejemplo, en el sur de Bangladesh, Manjur Morshed recibió una severa paliza en agosto de 2005, de un diputado del partido en el poder. El periodista, golpeado con un tallo de bambú, resultó seriamente herido. Había acusado al político de corrupción. Los periodistas de la región se manifestaron, en señal de protesta.
Con frecuencia, los períodos electorales son sinónimos de violencia con la prensa. En Egipto y en Azerbayán, las elecciones de carácter nacional estuvieron salpicadas por decenas de casos de agresiones a reporteros, que cubrían manifestaciones o el desarrollo de las operaciones del voto.
En Nigeria y en Perú, medio centenar de periodistas fueron golpeados por policías, militares o secuaces de los cargos locales. Esa violencia generalmente es mayor en las provincias. A los periodistas se les acusa de meterse donde no les importa, y las diferencias se resuelven a puñetazos o a porrazos.
Pero aun son más los que atacan a los periodistas. En Lima, por ejemplo, a finales de abril, el embajador de Perú en España, que se encontraba de paso en su país, atacó violentamente a una periodista de radio, que quería entrevistarle. Bettina Mendoza, de la emisora CPN, sufrió una lesión en los ligamentos del brazo derecho. El diplomático terminó por excusarse.
El balance está disponible en su totalidad en la página web de RSF:
http://www.rsf.org/article.php3?id_article=16089
Fuente
Reporteros sin Fronteras
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