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Periodista asesinado; fuerzas de seguridad atacan a medios y manifestantes

Miembros del personal del canal vía satélite Nalia y personal de seguridad inspeccionan la estación de televisión dañada del canal en Sulaimaniya.
Miembros del personal del canal vía satélite Nalia y personal de seguridad inspeccionan la estación de televisión dañada del canal en Sulaimaniya.

Reuters

Un periodista independiente fue muerto a balazos fuera de su hogar el 17 de febrero, informan el Committee to Protect Journalists (Comité por la Protección de los Periodistas, CPJ), la Federación Internacional de Periodistas (FIP), el International Press Institute (Instituto Internacional de Prensa, IPI) y Reporteros sin Fronteras (RSF). En otro lugar en Irak, fuerzas de seguridad allanaron grupos de medios y han estado usando balas de verdad contra manifestantes en unas de las más descaradas violaciones a la libre expresión y la libre asamblea, acusan RSF y Human Rights Watch.

Hilal al-Ahmadi, periodista independiente con más de 30 años de experiencia, fue muerto a tiros cuando partía de su hogar hacía su trabajo. Según el grupo iraquí Journalistic Freedoms Observatory (Observatorio de Libertades Periodísticas, JFO), al-Ahmadi era bien conocido como escritor y mucho de su trabajo se enfoca en la corrupción financiera y administrativa

Irak alcanzó el número uno en el Índice de impunidad del CPJ del 2010, el cual lista los países donde se ha asesinado a periodistas y donde los gobiernos no pueden o no tienen la voluntad de enjuiciar a los asesinos. Ni un solo asesinato de periodistas ha sido investigado con seriedad por las autoridades desde el 2003, y ni un solo perpetrador ha sido presentado ante la justicia, dice el CPJ.

Los derechos de los ciudadanos más vulnerables de Irak son violados de manera rutinaria con impunidad, dijo Human Rights Watch en un nuevo informe. "Ocho años tras la invasión de EE. UU., la vida en Irak ha empeorado para las mujeres y minorías, mientras que los periodistas y los detenidos encaran importantes violaciones a sus derechos”, dijo Human Rights Watch. "Hoy, Irak se encuentra en una encrucijada: o se ciñe al debido proceso o se arriesga a volver a ser un estado policial".

El camino es el que planean tomar parece ser evidente de acuerdo a los eventos recientes. El 23 de febrero, fuerzas privadas de seguridad allanaron en Bagdad el cuartel general del JFO, organización asociada a RSF y otros miembros de IFEX y robaron todas las computadoras y archivos del grupo.

El director del JFO Ziyad Al-Ajili dijo, "rompieron las puertas y se llevaron todo el quipo. Además se llevaron todos los archivos del JFO. Todo nuestro trabajo desde el 2004 ha desaparecido. y antes de de marcharse, destrozaron toda la oficina.

"El gobierno está tras el ataque. EL JFO pelea por que la libertad en los medios sea una realidad, y como tal, es una clara amenaza para las autoridades", afirmó al-Ajili.

El ataque al JFO no fue aislado. Cincuenta hombres armados allanaron Nalia, la primera estación de TV independiente de Kurdistán, el 20 de febrero para evitar que cubrieran los disturbios en Sulaimaniya, dice RSF. Nalia apenas había iniciado sus transmisiones el 17 de febrero, el día en que guardias de seguridad abrieron fuego sobre una muchedumbre de manifestantes en Sulaimaniya, y mataron por lo menos a una persona e hiriendo a más de 33 otras, después de que la muchedumbre arrojó piedras al cuartel político del Partido Democrático de Kurdistán (KDP).

Y el 16 de febrero, la policía iraquí en Kut abrió fuego sobre manifestantes, matando a más de 50 dice Human Rights Watch.

Según Human Rights Watch, se han llevado a cabo docenas de manifestaciones a pequeña escala a lo largo del país desde principios de febrero, centradas principalmente en la falta crónica de electricidad y la corrupción prevaleciente. Numerosos grupos por Internet han hecho un urgente llamado a los iraquíes para que tomen las calles el 25 de febrero con una “Revolución de rabia iraquí,” a un mes del “Día de rabia” egipcio – a pesar de disposiciones onerosas que evitan de manera efectiva que los iraquíes organicen manifestaciones legales.

En una conferencia de prensa en Bagdad el 17 de febrero, el primer ministro Nuri al-Maliki dijo, "he solicitado a los ministros del interior que no le nieguen a nadie el permiso para manifestarse, pero al mismo tiempo, aquellos que se manifiesten deben obtener los permisos correspondientes y abstenerse de cometer disturbios. Aquellos que causen disturbios serán perseguidos".

El informe de 102 páginas de Human Rights Watch, "En una encrucijada: los derechos humanos en Irak a ocho años de la invasión dirigida por los EEUU”, hace un llamado al gobierno para que proteja los derechos de grupos vulnerables y que enmiende su código penal y otras leyes que violan la libertad de expresión. El informe además conmina a Bagdad a que inicie investigaciones independientes e imparciales sobre todos los reclamos de abuso contra detenidos, minorías y periodistas.

“El futuro de Irak como sociedad democrática se basa en el respeto por los derechos humanos fundamentales dependerá en gran medida en si las autoridades iraquíes defenderán adecuadamente aquellos derechos”, dijo Human Rights Watch. “Para lograr esto, las autoridades iraquíes necesitan establecer un sistema de justicia criminal creíble que cumpla con los estándares internacionales respecto a la tortura, la libertad de expresión y la violencia contra las mujeres en la sociedad iraquí.”

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