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PERFIL

Ales Bialiatski

les Bialiatski, receptor de múltiples premios y también de una larga pena de prisión, ha estado defendiendo los derechos humanos en "la última dictadura de Europa" durante tres décadas.

Wikipedia/Bladyniec

No se puede comparar Lukashenko a dictadores de la mitad del siglo 20. No es un Stalin; yo lo llamaría el nieto degenerado de Stalin.


Ales Bialiatski, respondiendo a una pregunta sobre el presidente un mes luego de ser liberado de prisión.

Si se pudiera medir el valor de un defensor de los derechos humanos por el número de premios recibidos, Ales Bialiatski ocuparía un lugar destacado. Su labor fundamental para los derechos humanos en Bielorrusia le valió los siguientes premios: el premio Homo Homini, el premio libertad Andrei Sakharov, el premio Per Anger, el premio Lech Walesa y el premio de derechos humanos Václav Havel. También hizo que lo encarcelaran en 2011.

Además de ser un defensor de los derechos humanos, Bialiatski, de 53 años, es un escritor y activista político. Se tornó políticamente activo en la década de 1980 y fue miembro fundador del Frente Popular de Bielorrusia, un partido político y movimiento cultural que abogó por la democracia tras el colapso de la Unión Soviética. Pero Bialiatski es más conocido por el Centro de Derechos Humanos Viasna, una ONG con sede en Minsk, que fundó en 1996 para proporcionar apoyo a los presos políticos bielorrusos (que siempre fueron muchos).

Bielorrusia funciona de manera muy similar a como lo hacía la antigua Unión Soviética; controla la prensa, la actividad política y religiosa, y encarcela y tortura a los disidentes. La Unión Europea ha condenado el país en repetidas ocasiones por sus abusos contra los derechos humanos, fue excluido del Consejo de Europa y el Relator Especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en ese país describió su sistema político como "incompatible con el concepto de los derechos humanos". Las elecciones en Bielorrusia no cumplen con las normas internacionales y el presidente, Alexander Lukashenko (en el cargo desde 1994), es descrito habitualmente como "el último dictador de Europa".

Bialiatski fue detenido en agosto de 2011 en un momento especialmente tenso en Bielorrusia. El mes de diciembre pasado había sido testigo de una protesta masiva en Minsk tras las elecciones que habían llevado nuevamente al poder a Lukashenko. La respuesta oficial a la manifestación había sido salvaje: la policía antidisturbios había lanzado granadas de concusión contra una multitud de miles de personas y luego les dio una brutal paliza a varios manifestantes. Más de 600 manifestantes habían sido detenidos, cientos resultaron heridos, y casi todos los candidatos a la oposición política fueron encerrados. Había sido el comienzo de una nueva ola de represión dirigida a silenciar la disidencia.

Hacía tiempo que el régimen buscaba una oportunidad para ponerle un freno al trabajo de Bialiatski, y en agosto de 2011 la misma llegó a través de Viasna. Cada petición que Viasna hizo para ser oficialmente registrada fue rechazada, lo que significa que la organización no pudo abrir una cuenta bancaria en Bielorrusia. Con el fin de evitar este obstáculo, Bialiatski había abierto cuentas bancarias personales en Polonia y Lituania, en las que los donantes internacionales podían transferir montos esenciales para financiar el trabajo de Viasna.

Cuando las autoridades se enteraron de estas cuentas en el extranjero, acusaron a Bialiatski de evasión de impuestos y lo arrestaron. Grupos internacionales de derechos humanos protestaron, diciendo que Bialiatski fue víctima de un sistema cínicamente diseñado para forzar a los activistas a tener fondos en el exterior, lo que los torna vulnerables a la persecución cuando el Estado los quiere silenciar.

El juicio de Bialiatski tuvo lugar en Minsk en noviembre de 2011. Aunque los observadores del mismo no pudieron asistir, hubo informes de que algunos documentos clave no fueron verificados como auténticos ni traducidos. El 24 de noviembre, Bialiatski fue declarado culpable y condenado a cuatro años y medio de prisión.

Tras ser condenado, 47 ONG de Bielorrusia firmaron una declaración pública condenando el veredicto y pidiendo la liberación inmediata de Bialiatski. Esta llamada fue repetida por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, y también por el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en ese país. Del mismo modo, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la detención arbitraria afirmó que la detención de Bialiatski fue arbitraria y que debía ser liberado.

Pero Bialiatski estuvo en la cárcel durante casi tres años. Durante ese tiempo tuvo que soportar condiciones extremadamente duras, como el trabajo forzado y frecuentes períodos de confinamiento solitario. Más tarde, diría de su detención: "Estaba siempre bajo vigilancia; incluso algunos de los prisioneros estaban allí sólo para vigilarme día y noche. Podía sentir que me estaban provocando .... Éramos 15 personas en la misma habitación, pero no hablé durante dos años".

Ales Bialiatski fue liberado el 21 de junio de 2014. Sigue haciendo campaña para las libertades civiles en Bielorrusia con Viasna, que produce informes de derechos humanos vitales para los activistas fuera del país. Su persecución a manos del régimen de Bielorrusia no ha frenado su franqueza, como se pudo comprobar cuando se le preguntó sobre el presidente sólo un mes después de su salida de la cárcel. "No se puede comparar Lukashenko a dictadores de la mitad del siglo 2", dijo despectivamente. "No es un Stalin; yo lo llamaría el nieto degenerado de Stalin".

Última actualización: 30 septiembre 2016

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