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Imponen multas letales a cuatro casas de medios

El Gobierno etíope está ajustando cuentas políticas con los periodistas al imponer a cuatro compañías editoras de periódicos multas paralizante en represalia por su cobertura de las disputadas elecciones de 2005, informan el Committee to Protect Journalists (Comité por la Protección de los Periodistas, CPJ), el International Press Institute (Instituto Internacional de Prensa, IPI) y la Federación Internacional de Periodistas (FIP). El Estado amenaza congelar sus activos si no se pagan las multas.

Este fallo del 8 de marzo llega menos de dos meses antes de las elecciones generales, lo que intimida aún más a los pocos periódicos independientes en el país, informa la FIP. En el período subsiguiente a los motines postelectorales de 2005, 13 periódicos fueron cerrados. Los propietarios de las cuatro casas de medios fueron encarcelados junto con muchos periodistas más por cargos contra el estado. Ninguno de estos periódicos ha revivido.

Tras el cierre en 2005, las cuatro casas editoriales y sus periódicos fueron proscritos por el Estado. En julio de 2007 se concedió una amnistía a los periodistas y disidentes que se enfrentaban a cargos contra el Estado pero aún así se impusieron multas a las cuatro casas de medios. El año pasado, el tribunal dictaminó que la amnistía también se extendía a las multas. Pero la Suprema Corte etíope está volviendo a imponer las multas de entre US$ 1,100 y US$8,800, que de acuerdo con el IPI equivalen a más dinero de lo que el etíope promedio ganaría en un siglo. Los que se enfrentan a las multas son los propietarios de la casa editorial Serkalem, que poseía los periódicos "Asqual", "Menelik" y "Satanaw"; la empresa de publicaciones y publicidad Sisay, que producía "Ethiop" y "Abay"; Zekarias, que publicaba "Netsanet"; y funcionarios de Fasil, que publicaba "Addis Zena".

En el momento del indulto presidencial en 2007, los redactores de las publicaciones propiedad de las cuatro empresas de medios de comunicación estaban sentenciados a cadena perpetua y luego fueron liberados ese mismo año. Desde entonces, todos los redactores encarcelados han abandonado el país. El fallo actual es un intento de empujar a más periodistas al exilio. "Quieren expulsarnos, pero fracasarán. Seguiremos solicitando licencias para publicar y presionando a favor de nuestros derechos, incluyendo la libertad de prensa", dijo al IPI un propietario de medios, Eskinder Nega.

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