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Crimen organizado es la mayor amenaza para los medios, dice RSF

El crimen organizado en la forma de cárteles de la droga, mafias o fuerzas paramilitares plantea la mayor amenaza a los periodistas en la actualidad, según un nuevo informe publicado la semana pasada por Reporteros sin Fronteras (RSF). Desde el año 2000, 141 periodistas han sido asesinados por informar sobre el crimen organizado, afirma el informe.

"Crimen organizado, la información entre sus manos" afirma que desde el final de la Guerra Fría, los principales predadores de los medios han sido los delincuentes organizados, incluso peores y más extendidos que los regímenes opresivos y dictaduras del mundo, informa RSF. Ningún continente queda intacto, dice RSF, que preparó el informe con la ayuda de sus corresponsales locales y mediante entrevistas con periodistas de todos los continentes.

El informe señala los desafíos y peligros de informar sobre el crimen organizado, cuya cobertura con frecuencia equivale a apenas un conteo de bajas, principalmente porque opera en una poderosa economía paralela que es esquiva e inaccesible, y "que no se abatirá con el arresto de un padrino o jefe de las drogas".

"Los medios no están unidos contra la delincuencia organizada, sus corresponsales están aislados y carecen de recursos , y su capacidad para los reportajes de investigación queda eclipsada por la carrera para alcanzar las últimas noticias", revela el informe.

El caso emblemático es México, donde ha habido una ofensiva federal de 50,000 soldados contra los cárteles de la droga dese diciembre de 2006, así como guerras territoriales entre los propios carteles. "O somos torturados o asesinados o vivimos bajo una amenaza permanente, no tanto por lo que informamos, puesto que hay mucha autocensura, sino por lo que sabemos o por lo que se supone que conocemos", confió a RSF un periodista Ciudad Juárez, que está infestada de drogas.

Además, el informe revela que los medios no sólo son víctimas; puede ser forzados a servir como empresas de relaciones públicas. Por ejemplo, RSF señala el empresario rusoisraelíta Mikhail Chorny, quién tenía una participación mayoritaria en el periódico búlgaro "The Standard". Aunque fue condenado por lavado de dinero y buscado por la Interpol, mantuvo su participación en el periódico usando prestanombres.

RSF no afirma que ofrece soluciones definitivas, pero ofrece varias recomendaciones, como que los reporteros que cubran la misma "zona de conflicto" compartan fuentes e información; un sistema de alerta/apoyo para periodistas en zonas de alto riesgo; y capacitación específica para cubrir el crimen organizado.

Lea "Crimen organizado, la información entre sus manos" aquí

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