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Human Rights Watch insta a Occidente a aceptar el ascenso islámico al poder y a apoyar a los manifestantes de la Primavera Árabe

Human Rights Watch instó a las potencias mundiales a aceptar a los partidos islamistas como fuerzas políticas legítimas y a apoyar los derechos de los manifestantes de la Primavera Árabe después de que derrocaron a regímenes de larga data que alguna vez estuvieron respaldados por Occidente, en su informe anual publicado el domingo. Freedom House (Casa de la Libertad) y Reporteros sin Fronteras (RSF) además presentaron a manifestantes árabes en sus reseñas anuales.

"Muchas democracias han permitido que sus vínculos con aliados represivos atenúen su apoyo para los derechos humanos en las protestas de la Primavera Árabe", declaró el director ejecutivo de Human Rights Watch Kenneth Roth en el Informe mundial 2012, presentado en el Cairo el 22 de enero, tres días antes del aniversario de la revuelta que derrocó al presidente Hosni Mubarak.

"La comunidad internacional debe […] aceptar al islam político cuando representa una preferencia mayoritaria", mientras al mismo tiempo "insiste en que los gobiernos islamistas acaten las obligaciones internacionales de derechos humanos, especialmente con respecto a los derechos de la mujer y la libertad religiosa", subrayó también Roth. En Túnez y Egipto, los partidos islamistas ganaron mayorías sin precedentes en las recientes elecciones.

Roth dijo que muchas naciones occidentales hicieron en sus tratos con la región lo que llamó una "excepción árabe" que incluía legitimizar el temor del islam político y el terrorismo, la necesidad de mantener el flujo del abastecimiento de petróleo y una larga política de confiar en autocracias para mantener la paz árabe-israelí.

Por ejemplo, dice Human Rights Watch, Estados Unidos y la Unión Europea fueron más fuertes en oponerse a la represión en Libia y Siria, cuyos líderes son considerados hostiles a Occidente, y fueron lentos en confrontar a Mubarak en Egipto, al que percibían como un baluarte de "estabilidad" regional hasta que su suerte estuvo definitivamente echada.

"Es el momento de poner fin a la 'excepción árabe' y reconocer que el pueblo de la región merece respeto por sus derechos y libertades tanto como cualquier otro pueblo", agregó.

El informe también dice que los gobiernos de transición en Túnez, Libia y Egipto "necesitan ayuda para revisar sus leyes represivas y construir las instituciones gubernamentales que los autócratas dejaron deliberadamente en la debilidad y el subdesarrollo".

El informe de 676 páginas documenta las prácticas de derechos humanos en todo el mundo el año pasado, con resúmenes de las condiciones de más de 90 países y territorios.

Mientras tanto, Freedom House (Casa de la Libertad) llamó a los levantamientos de la Primavera Árabe "el mayor desafío al régimen autoritario desde el colapso del comunismo soviético", y dijo que habían llevado esperanza a la gente de todo el mundo que vivía en países con Gobiernos opresivos.

Las conclusiones aparecen en el más reciente índice Libertad en el mundo , que se ha publicado anualmente desde 1972 y mide la capacidad de la gente para ejercer sus derechos civiles y políticos en 195 países y 14 territorios.

Por sexto año consecutivo, el número de países con niveles de libertad en descenso (26) superó a los que mejoraron (12). "Este constante patrón de retroceso global - especialmente en áreas críticas como libertad de prensa, estado de derecho, y los derechos de la sociedad civil - es un recordatorio que hace reflexionar de que las instituciones que anclan el gobierno democrático no se pueden lograr sólo con protestas", dice Freedom House.

Aunque el Medio Oriente y África del Norte experimentaron los avances más significativos, especialmente en Túnez, que mostró una de las más grandes mejoras en un solo año en la historia del índice, también sufrió los mayores descensos. Siria y Arabia Saudita cayeron de posiciones de por sí bajas a las peores calificaciones posibles.

"Las tendencias del año pasado hacen abrigar esperanzas, especialmente porque sugieron en una región en la que muchos observadores desdeñaron la idea del cambio democrático por considerarla fútil", dijo David J. Kramer, presidente de Freedom House. "Estamos en un momento histórico, y es imperativo que Estados Unidos participe plenamente en el difícil proceso de construcción de la democracia que nos espera".

El informe hace hincapié en que 2011 sobresalió por ser "la primera vez en varios años [que] Gobiernos y gobernantes que maltrataban a su pueblo estuvieron a la defensiva".

Reporteros sin Fronteras aportó su décimo Índice de la Libertad de Prensa anual, que también consideró que el mundo árabe fue "el motor de la historia en 2011".

"Muchos medios han pagado claro por su cobertura de las aspiraciones democráticas o movimientos opositores. El control de las noticias y la información siguió tentando a los Gobiernos y siendo una cuestión de supervivencia para regímenes represivos y totalitarios. El año pasado también destacó el importante papel que jugaron los ciudadanos de la red en la producción y propagación de noticias", dijo RSF.

"La ecuación es simple: la ausencia o la supresión de las libertades civiles lleva necesariamente a la supresión de la libertad de medios. Los dictadores temen y prohíben la información, especialmente cuando puede debilitarlos", agregó RSF. Siria, Bahrein y Yemen obtuvieron las peores clasificaciones de este año.

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