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Jefe de la ONU se equivoca al decir que el cineasta anti-musulmán abusó de la libertad de expresión, dicen grupos de derechos del Medio Oriente

Ninguna restricción a la libertad de expresión debería ser tolerada, dice la Red Árabe por la Información de Derechos Humanos.

El Secretario General Ban Ki-moon (en la foto), dijo la semana pasada que el responsable de la película
El Secretario General Ban Ki-moon (en la foto), dijo la semana pasada que el responsable de la película "La inocencia de los musulmanes" abusó de la libertad de expresión

Denis Balibouse / REUTERS

La semana pasada, el Secretario General de la ONU Ban Ki-moon dijo que el que produjo el video anti-Islam La inocencia de los musulmanes, abusó de su derecho a la libertad de expresión. Afirmó que la producción de ese video fue un "acto vergonzoso y escandaloso".

"La libertad de expresión debe ser garantizada y protegida, cuando es usada para la justicia común, el propósito común", dijo Ban en una conferencia de prensa. "Cuando algunas personas utilizan esta libertad de expresión para provocar o humillar los valores y creencias de los demás, entonces no puede ser protegida de la misma manera".

La Red Árabe por la Información de Derechos Humanos (Arabic Network for Human Rights Information – ANHRI) dice que Ban está equivocado. Aquí explica por qué.

Ban Ki-moon, está buscando su camino a tientas a través de un campo minado inmerso en una espesa niebla. Los políticos a menudo optan por dejar de lado los principios abstractos, utópicos para apaciguar a las multitudes enojadas y a los gobiernos resentidos. Ban actúa de la misma manera si consideramos sus comentarios sobre el video anti-musulmán.

Respetamos el derecho de Ban a tener su propia opinión, y en consecuencia su derecho a expresarse. Pero no estamos de acuerdo con él - y en la presenta nota, ejercemos nuestro derecho a expresar ese desacuerdo. Se trata de la libertad de expresión tal como la entendemos.

Ban, en primera instancia, condenó el vídeo enérgicamente, una posición que compartimos de corazón. Pero Ban dio un paso más, opinando que el vídeo en sí no merece ser protegido bajo el paraguas de la libertad de expresión.

Ban llegó a decir que la libertad de expresión debe ser protegida cuando se utiliza "por la justicia común, el propósito común". En una frase corta, Ban le dio un golpe a nuestro derecho a expresar pensamientos, opiniones y sentimientos únicos, ya que no es posible siempre adherir a una justicia común y un propósito común - asumiendo en un primer lugar, que creemos que existen realmente una justicia y un propósito comunes.

Ban ofrece un claro ejemplo de lo que se puede esperar cuando nos permitimos negar ciertos aspectos del estado de la libertad de expresión. En estos casos la cuestión no termina allí, sino que nos lleva a redefinir la libertad de expresión como una herramienta, e imponer restricciones y límites en base a para qué será usada dicha herramienta. Tal definición, siempre se inclinará hacia la protección de lo que es comúnmente aceptado, lejos de lo que es único y polémico, dejando sin efecto la necesidad de proteger la libertad de expresión completamente.

La reacción de Google, como propietario de YouTube que transmitió el video, parece menos perjudicial. Pero no lo es. Como la película no violó los Términos de uso de YouTube, Google dijo que no podía hacerla desaparecer. A cambio, Google bloqueó la película en algunas regiones, ya sea voluntariamente o debido a las demandas de algunos gobiernos. La censura selectiva de Google hiere la libertad de expresión más que Ban al tratar de definir sus límites. Su mensaje dice: "No es necesario redefinir nada, mientras podamos bloquear lo que queramos, siempre y cuando queramos." Tal facultad discrecional representa una grave violación de la libertad de expresión y de la libertad del usuario de elegir.

Si bien Google como proveedor de servicios global no puede esperar que sus usuarios reaccionen de forma idéntica frente a los contenidos, no debería decidir lo que pueden o no pueden ver los usuarios de tal o cual país. Debe, sin embargo, permitirles decidir si el contenido debe ser marcado como controversial. En lugar de eliminar el contenido, los usuarios deben ser advertidos acerca de su naturaleza controversial antes de verlo. Los usuarios que deseen refutarlo deberían poder hacerlo.

Esta misma línea de pensamiento podría ser la mejor aproximación al reciente caso de la publicación Charlie Hebdo. Subiéndose a la ola de interés por el video La inocencia de los musulmanes, la revista francesa publicó caricaturas que ridiculizan al profeta Mahoma. La publicación hizo uso de su derecho a la libertad de expresión para publicar las caricaturas. Debe, en nombre de la libertad de expresión, permitir que se publiquen en sus propias páginas lo que tienen que decir los críticos de estas caricaturas, las ideas que expresan, e incluso la condena a su propio acto oportunista.

Las restricciones a la libertad de expresión nunca deberían ser toleradas. Por supuesto, esta libertad puede ser abusada por algunos, pero dicha libertad es en sí misma el mejor medio para hacer frente a estos abusos. La cura para enfermedades de libertad es siempre más libertad.

Tamer Mowafy tabaja para La Red Árabe por la Información de Derechos Humanos basada en el Cairo, Egipto.

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