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Alto promedio de periodistas internacionales muertos en 2014; Medio Oriente es la región más letal

Por tercer año consecutivo Siria es el país con el mayor saldo de periodistas caídos en el ejercicio de la profesión. Los periodistas extranjeros resultaron muertos en mayor número en 2014 que en los últimos años. Un informe especial del CPJ elaborado por Shazdeh Omari

CPJ/Samantha Libby

Este artículo fue publicado originalmente en cpj.org el 23 de diciembre de 2014.

Una proporción inusualmente elevada de los periodistas muertos en el desempeño de su labor informativa en 2014 correspondió a los reporteros extranjeros, en tanto los corresponsales cruzaban las fronteras para informar sobre conflictos y situaciones peligrosas en el Medio Oriente, Ucrania y Afganistán, según se desprende del análisis anual elaborado por el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés).

Reflejando en parte la naturaleza cada vez más volátil de zonas de conflicto donde los ciudadanos de Occidente frecuentemente son blanco deliberado de la violencia, aproximadamente casi la cuarta parte de los periodistas muertos este año eran integrantes de la prensa extranjera, aproximadamente doble de la proporción que el CPJ ha documentado en los últimos años. Durante el período analizado, según datos del CPJ, aproximadamente nueve de cada 10 periodistas muertos eran periodistas nacionales que cubrían noticias de interés local.

En total, al menos 60 periodistas cayeron en 2014 en el ejercicio de la profesión, en comparación con los 70 que murieron en 2013. El CPJ continúa investigando las circunstancias que rodean las muertes en 2014 de al menos otros 18 periodistas, con el fin de determinar si estuvieron vinculadas con la labor informativa que desempeñaban.

Los peligros de desempeñarse como corresponsal extranjero volvieron a cobrar atención en abril de este año cuando Anja Niedringhaus, fotógrafa alemana de la Associated Press, fue asesinada a balazos por un agente de la policía en Afganistán mientras cubría las elecciones. En agosto, el periodista freelance estadounidense James Foley fue ejecutado por miembros del grupo integrista Estado Islámico, que publicó un video del asesinato en la Internet. Foley había sido secuestrado en Siria en noviembre de 2012, pero su paradero era desconocido. Dos semanas después de su asesinato, el Estado Islámico publicó otro video que mostraba la decapitación del periodista freelance estadounidense-israelí Steven Sotloff, quien había sido secuestrado en agosto de 2013.

Pese al incremento de los riesgos para los periodistas occidentales que se desempeñan en zonas de conflicto, la abrumadora mayoría de los periodistas amenazados por su labor siguen siendo periodistas nacionales. Por ejemplo, de los aproximadamente 20 periodistas que el CPJ estima que están desaparecidos en Siria --muchos de los cuales se cree que son cautivos del Estado Islámico-- la mayoría son sirios.

En total, el conflicto sirio les ha provocado la muerte a por lo menos 17 periodistas en 2014, con lo cual ascendió a 79 el número total de periodistas muertos en ese país desde que el conflicto comenzó en 2011. El creciente saldo de casos de muerte de periodistas llevó a Siria a superar a Filipinas como el segundo país con el peor saldo de muertes de periodistas desde que el CPJ comenzó a llevar estadísticas sobre la materia, en 1992.

En Iraq, por lo menos cinco periodistas resultaron muertos el presente año. Tres de ellos informaban sobre enfrentamientos entre el gobierno iraquí y sus aliados, por un lado, y los insurgentes encabezados por el Estado Islámico, por el otro. Uno de los periodistas, Khalid Ali Hamada, camarógrafo de Al-Ahad TV, resultó muerto en junio de 2014 mientras ofrecía cobertura informativa de los combates entre las fuerzas de seguridad iraquíes e integrantes del Estado Islámico en la provincia de Diyala, según versiones de prensa.


REUTERS/Jalal Al-Mamo

Al menos unos cuatro periodistas y tres trabajadores de medios resultaron muertos cuando informaban sobre el conflicto que se desató durante 50 días de julio y agosto en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados. En tal conflicto, más de 2,100 palestinos, la mayoría de ellos civiles, y 73 israelíes murieron. El 9 de julio, un chofer de la agencia local Media 24 murió cuando su vehículo, con la identificación de "Prensa", fue alcanzado por un ataque israelí.

Las muertes de por lo menos unos cinco periodistas y dos trabajadores de medios en Ucrania este año fueron los primeros casos de muerte de periodistas que el CPJ ha confirmado en Ucrania desde 2001. Todos salvo uno de los muertos eran periodistas extranjeros. El CPJ documentó frecuentes violaciones de la libertad de prensa en el país en 2014, entre ataques, la detención y secuestro de periodistas y el bloqueo de transmisiones.

En Pakistán, que durante años se ha ubicado entre los países más peligrosos para el ejercicio del periodismo, tres periodistas fueron muertos por su labor informativa, un descenso en comparación con las cifras de años anteriores. No obstante, la violencia contra los periodistas no cedió: en abril Hamid Mir, presentador jefe de noticias del canal Geo News recibió seis disparos al salir del aeropuerto principal de Karachi, pero sobrevivió. En marzo, sujetos armados le dispararon al vehículo del presentador de TV Raza Rumi, quien escapó ileso, pero su chofer murió.

Por lo menos tres periodistas cayeron en el ejercicio de la profesión en Paraguay en 2014. Desde 2007, el CPJ no daba como confirmada la muerte de un periodista en ese país. Dos de los periodistas eran presentadores radiales. En junio, en la norteña ciudad de Concepción, Edgar Pantaleón Fernández Fleitas fue ultimado a balazos tras presentar un programa radial en el que acusó de corrupción a jueces, abogados y funcionarios de la Fiscalía General locales.

Algunos periodistas se convirtieron en blanco al intentar ofrecer información de primera mano sobre el brote del letal virus del ébola. En Guinea, los cadáveres de un periodista radial y dos trabajadores de medios fueron encontrados tirados en un alcantarillado de la municipalidad de Womé, adonde se habían trasladado para cubrir la campaña de concientización en materia de salud pública de una delegación.

Turquía tuvo el primer caso de muerte vinculada con la actividad periodística en muchos años. El 14 de octubre, Kadir Bağdu se desplazaba en una bicicleta entregando ejemplares del diario prokurdo Azadiya Welat en la ciudad de Adana cuando dos sujetos en una motocicleta le dispararon. Un editor del diario declaró al CPJ que la publicación con frecuencia recibía amenazas telefónicas y por correo electrónico. Las autoridades sostienen que los medios prokurdos están aliados con el proscrito Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), y con el KCK, una coalición de organizaciones prokurdas, según datos del CPJ.

En Birmania, las Fuerzas Armadas declararon en octubre que le habían disparado y dado muerte a un periodista freelance birmano mientras se encontraba detenido en el suroriental estado de Mon. La muerte fue la primera vinculada con el ejercicio del periodismo que el CPJ ha documentado en Birmania desde 2007. La situación de la libertad de prensa en ese país se deterioró en 2014, y al menos 10 periodistas están presos acusados de delitos contra el Estado.

Algunas otras tendencias que surgieron de las investigaciones del CPJ:

  • El número total de casos de periodistas muertos en 2014 demuestra el sostenido nivel de riesgo que los periodistas han enfrentado en el último decenio. Los últimos tres años han sido el período con el mayor saldo de muertes que el CPJ jamás haya registrado.
  • Casi la mitad de los periodistas caídos en el ejercicio del periodismo en 2014 murieron en el Medio Oriente. Alrededor del 38 por ciento del total murieron en incidentes de combate o fuego cruzado.
  • El CPJ documentó por primera vez un caso de muerte de periodista en la República Centroafricana, donde enfrentamientos entre varios grupos rebeldes y fuerzas gubernamentales han dejado un saldo de muertes violentas.
  • Al menos un periodista resultó muerto en Filipinas, país que ahora ocupa el tercer puesto entre los países con peor saldo de muertes de periodistas. Otro testigo de la masacre de Maguindanao, ocurrida en 2009, donde 32 periodistas y trabajadores de medios fueron asesinados, fue abatido a balazos en noviembre, con lo cual la cifra de testigos asesinados asciende a cuatro, según datos del CPJ. Nadie ha sido condenado por la autoría de la masacre.
  • Más del 40 por ciento de los periodistas muertos en 2014 fueron blanco de asesinato. Alrededor del 31 por ciento de los periodistas asesinados informaron haber recibido amenazas previamente.
  • Ocho de los países con un asesinato de periodista en 2014 figuran en el Índice de la Impunidad 2014 del CPJ, que se enfoca en los países donde los periodistas son blanco de asesinatos con regularidad y los crímenes continúan impunes.
  • El empleo más común desempeñado por los periodistas muertos en 2014 fue el de reportero de medios audiovisuales (35 por ciento), seguido por el de fotógrafo y camarógrafo (27 por ciento).
  • Casi el 68 por ciento de los periodistas muertos en el 2014 se dedicaban a la cobertura de la política, mientras que el 60 por ciento cubrían guerras y conflictos y el 55 por ciento informaba sobre los derechos humanos.

El CPJ comenzó a recopilar datos detallados sobre todas las muertes de periodistas en 1992. El personal del CPJ de manera independiente investiga y verifica las circunstancias de cada muerte. El CPJ considera que un caso está vinculado con el ejercicio de la profesión únicamente cuando su personal tiene certeza razonable de que un periodista fue muerto en represalia directa por su labor periodística; en un incidente de fuego cruzado relacionado con el combate; o cuando realizaba una cobertura en un entorno hostil.

Si el motivo de una muerte no está claro, pero existe la posibilidad de que un periodista haya muerto en relación con su labor periodística, el CPJ clasifica el caso como “pendiente de confirmación” y continúa sus investigaciones. La relación de casos del CPJ no incluye los casos de periodistas que murieron a causa de una enfermedad o en accidentes automovilísticos o aéreos, a menos que el accidente haya sido provocado por actos hostiles. Otras organizaciones de prensa que emplean un criterio diferente al del CPJ mencionan una cifra de muertes más elevada que el CPJ.

La lista de casos del CPJ sobre los periodistas muertos por su labor informativa en 2014 comprende la ficha del caso y análisis estadístico. El CPJ también lleva una base de datos con los casos de todos los periodistas muertos desde 1992.

Shazdeh Omari es la editora de noticias del CPJ. Anteriormente trabajó como jefa de correctores para The Village Voice y había trabajado como reportera y editora en los Estados Unidos y Grecia.

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