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Muerte de Al-Mahdi es enorme pérdida para comunidad de medios y activistas; nueva ley no protege derechos de los periodistas

Hadi al-Mahdi
Hadi al-Mahdi

El periodista, cineasta y dramaturgo iraquí Hadi al-Mahdi era conocido por sus misivas al Gobierno, sus exigencia de paz y, más recientemente, como importante organizador de las recientes manifestaciones a favor de la democracia en Irak. Pero pagó con su vida por sus acciones. El 8 de septiembre, fue muerto a tiros en su casa en Bagdad en un aparente ataque para silenciarlo, informan Human Rights Watch, el Committee to Protect Journalists (Comité por la Protección de los Periodistas, CPJ), Reporteros sin Fronteras (RSF) y la Red Árabe por la Información de Derechos Humanos (ANHRI).

"El asesinato de Hadi al-Mahdi es un triste recordatorio de que el periodismo en Irak sigue siendo una profesión mortal", lamento Human Rights Watch. "Después de más de seis años de gobierno democrático, los iraquíes que expresan en público sus puntos de vista lo siguen haciendo con gran riesgo".

El popular programa de entrevistas de Al-Mahdi en la radio "A quien nunca escucha", se transmitía tres veces a la semana en Bagdad y cubría cuestiones sociales y políticas en Irak; un amigo suyo informó al CPJ que él había estado pidiendo al Gobierno proporcionar mejores servicios de agua, electricidad y servicios públicos a los iraquíes.

A través de su página de Facebook, al-Mahdi organizó protestas a favor de la democracia en Bagdad cada viernes, incluso el viernes de la semana de su muerte. Nunca desistió, ni siquiera cuando en febrero, fue arrestado, golpeado y vendado, y obligado a prometer que nunca más participaría en una manifestación.

Según Human Rights Watch, unas cuantas horas antes de su muerte, publicó el siguiente mensaje que describe las recientes amenazas de muerte en su contra:

"Basta... He vivido los últimos tres días en un estado de terror. Hay alguien que me llama y advierte de redadas y arrestos de manifestantes. Hay alguien que me dice que el Gobierno hará esto y aquello. Hay alguien con un nombre falso que viene a Facebook para amenazarme. Participaré en las manifestaciones, pues soy uno de sus simpatizantes. Creo firmemente que el proceso político encarna un fracaso nacional, económico y político. Merece cambiar, y merecemos un mejor Gobierno. En breve, no represento a ningún partido político ni a ninguna otra parte, sino a la miserable realidad en que vivimos... Estoy harto de ver a nuestras madres mendigar en las calles y estoy harto de las noticias de la glotonería de los políticos y su saqueo de las riquezas de Irak".

Ammán al-Shahbander, director del Institute of War and Peace Reporting (Instituto para Informes de la Guerra y la Paz) en Irak y un amigo de al-Mahdi, contó a Human Rights Watch que "Este ataque fue diferente porque aquí normalmente los periodistas han sido asesinados en en el cumplimiento del deber, y uno espera bajas en las zonas de guerra. Pero estar sentado en tu casa y ser baleado así es mucho para aguantarlo".

Al-Shahbander expresó esperanza de que el asesinato de al-Mahdi no disuadiría a los periodistas de Irak de informar sobre los sucesos en el país. "Demasiados periodistas han sido secuestrados y asesinados en Irak pero no importa cuántos sean torturados, intimidados o asesinados, los periodistas seguirán haciendo sus trabajos", pronosticó. "Este ataque muestra lo desesperados que están los enemigos de la democracia".

El asesinato de al-Mahdi llega tras años de violencia contra periodistas en Irak. Desde 1992, 150 periodistas han sido asesinados en el país, entre ellos cinco periodistas asesinados tan solo en 2011, según el CPJ. El 29 de agosto, un atacante usó una pistola para golpear a un prominente periodista, Asos Hardi, en Sulaimaniya, lo envió a Hardi al hospital y recibiera 32 puntadas, informa Human Rights Watch.

Irak intentó proteger a los periodistas en una nueva ley, adoptada el 9 de agosto. Pero RSF y ARTICLE 19 dicen que resulta insuficiente. Por ejemplo, dice ARTICLE 19, no cumple las obligaciones de los derechos humanos internacionales.

Según RSF, la nueva ley carece de medidas concretas: no se esbozan castigos para los que infrinjan los principios de la ley, no hay fondo de compensación, y no hay capacitación para la policía y los jueces para proteger a periodistas y condenar los ataques a la prensa, por mencionar unas cuantas deficiencias.

"Las autoridades iraquíes deberán adoptar medidas concretas y aporta recursos eficaces en lugar de limitarse a declarar sus intenciones", acusó RSF.

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