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Los altos y bajos de escribir sobre Palestina e Israel ... desde América del Norte

A raíz de la última crisis entre Israel y Palestina, el profesor de ética del periodismo David Swick ofrece consejos a los periodistas dispuestos a asumir el reto de cubrir un tema que regularmente genera apasionados desacuerdos y reportes sesgados

La mayor sorpresa para muchos periodistas que visitan Israel por primera vez, es la vitalidad de sus medios de información. Los comentaristas y columnistas elogian y critican el gobierno de manera vigorosa, intensa y fuerte.

El hecho de ser pródigo en elogios no es del todo sorprendente. Pero la calidad de la crítica apasionada, bien investigada y dura - es una revelación. Los periodistas y ciudadanos israelíes disfrutan de tener una discusión amplia sobre temas graves que afectan al Estado y su pueblo, incluida la siempre persistente cuestión de la paz palestino-israelí.

Esto, por supuesto, es como debe ser en una democracia, en un país donde los medios no están bajo el control del gobierno. De todos modos, sorprende el rango de reportajes significativos y opiniones. Los periodistas dentro de Israel están teniendo una discusión mucho más completa y rica sobre Israel que los periodistas en Canadá, EE.UU., y tal vez en otros países.

No es que los periodistas canadienses y estadounidenses carecen de habilidad para comprender las complejidades de este candente asunto político. El problema es que, con algunas raras excepciones, operan dentro de una cultura continental de noticias que ha ido evolucionando hasta considerar que los informes en profundidad sobre Israel son una situación sin salida.

Una creencia cristiana generalizada según la cual se le debe apoyo a Israel porque es "Tierra Santa". Los EE.UU. (y ahora Canadá) ofreciendo apoyo ilimitado al gobierno de Israel. El enorme poder del lobby israelí. Todo lo anterior ha tenido un efecto acumulativo.

Si usted está considerando moverse de su zona de confort y escribir sobre el Oriente Medio: bien. Sus lectores, espectadores y oyentes necesitan información de calidad - de lo contrario se quedarán confundidos y la confusión puede llevar a la desesperación. Sin embargo, usted debe entender en lo que se está embarcando. Siguen algunas pautas.

1) Trabaje duro para descubrir sus propios prejuicios y temores, y para ir más allá de ellos. Esta debería ser una práctica estándar para hacer periodismo ético, y vale la pena repetirla.

Los periodistas que creen que las mujeres o los negros o los conservadores son claramente o incluso remotamente inferiores, harán un pobrísimo trabajo al reportar sobre mujeres, negros y conservadores.

Del mismo modo, si usted considera los Judíos o musulmanes, palestinos o israelíes como "otros", de alguna manera no muy "normales", esta prejuicio hará que su trabajo sea incompleto, insensible e injusto.

2) Edúquese. Sepa que las cuestiones son complejas y que no hay respuestas fáciles. Comience por ponerse en el lugar del otro y pensar lo que es para los israelíes vivir en uno de los lugares más duros y menos estables del mundo. Luego haga lo mismo desde el punto de vista de los palestinos que luchan con las dificultades de vivir en un territorio ocupado durante 45 años.

Haga una búsqueda de contexto. Lea la autobiografía del ex primer ministro israelí Menachem Begin Noches blancas y la obra de Edward Said La cuestión de Palestina. Luego siga con Robert Fisk y Benny Morris. Asegúrese, también, de revisar diariamente lo que informan los medios israelíes y Al Jazeera. Deje de pensar que lo sabe todo y empiece a aprender.

3) Espere ser atacado. No importa lo que reporte o cuan reflexivo y bien documentado sea su trabajo, esté preparado para ser denunciado y vilipendiado. Usted es un anti-semita. Usted es responsable de matar a los niños palestinos. No se sorprenda si se hacen llamadas para que lo despidan o lo releguen al silencio.

Hace diez años yo estaba escribiendo una página a doble columna para el diario Halifax Daily News, propiedad del entonces conglomerado de medios canadiense Canwest Global. Generalmente escribía sobre temas locales; algunos días la atención se centró en asuntos nacionales. Con menor frecuencia la columna trató de la escena internacional, incluyendo lo que aún leo como evaluaciones profundas sobre las posiciones israelíes y palestinas de la época.

Un día el editor me llamó para anunciarme que la oficina central, a 4.000 kilómetros de distancia, me estaba prohibiendo escribir sobre el Oriente Medio. El problema era que no me consideraban como "rotundamente a favor de Israel." Esa consideración de mi empleador sobre mi trabajo fue una sorpresa.

Esta fue una medida drástica descarada; por lo general hay más sutileza. El ataque más insidioso sobre la libertad de prensa en los países occidentales proviene de la autocensura de los periodistas, en base a lo que ellos piensan que el propietario quiere. Es poco probable que Rupert Murdoch le dijera a cada uno de sus 247 directores de periódicos que apoyaran la invasión de EE.UU. a Irak, pero aún así lo hicieron.

4) Sea valiente. A medida que el mundo se vuelve más complejo, se acentúa la necesidad de periodismo serio, en profundidad y contextual. Este tipo de periodismo es posible sólo si es valiente. Que los medios canadienses y estadounidenses rara vez ofrezcan la gama de discusión que disfrutan diariamente los israelíes, habla mal del hogar de los valientes (home of the brave) y de la tierra de la hoja de arce.

Sin embargo, sabemos que la historia y el público están del lado de una discusión más completa, más abierta. La fractura actual de los medios tradicionales, mientras causa dolor a algunos excelentes periodistas, representa también la promesa de una mejora más democrática, veraz y valiente de los medios.

David Swick es profesor asistente de periodismo en la University of King's College de Halifax, Canadá.

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