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Gobierno libanés se moviliza para controlar la expresión en la esfera digital

Después de recurrir a la esfera digital para evitar el control político sobre los medios tradicionales, los blogueros y periodistas se enfrentan a nuevas restricciones en línea

Un gráfico creado por la Fundación Maharat como parte de la competencia
Un gráfico creado por la Fundación Maharat como parte de la competencia "exprésate libremente" que fue lanzada para animar a los estudiantes universitarios a que apoyen la libertad de prensa en el Líbano

Maharat Foundation/Facebook

Aunque el Líbano siempre haya sido considerado como uno de los entornos de comunicación más abiertos y diversos en una región dominada por dictaduras, tampoco es ajeno a las restricciones a la libertad de expresión.

Lo que hace que el caso del Líbano sea tan único es que, a diferencia de otros países árabes, donde la interferencia del gobierno es el mayor obstáculo entre un periodista y su libertad de informar, las restricciones en el Líbano tienen su origen en las estructuras sectarias y políticas del país.

Los medios de comunicación libaneses están relativamente libres de la interferencia del gobierno porque el país está gobernado por una coalición de figuras tribales-sectarias que están a menudo en conflicto entre sí cuando se trata de gobernar.

Estos líderes políticos y religiosos también poseen y controlan la mayoría de las estaciones de televisión, cadenas de radio y periódicos que operan en el Líbano, lo que explica por qué libaneses disfrutan del acceso a una amplia variedad de puntos de vista y perspectivas. Sin embargo, esta situación en los medios tradicionales le quita espacio a una información objetiva o neutral que le sirva a la sociedad libanesa en su conjunto.

A medida que se ha reducido el espacio para la libre expresión en los medios tradicionales del Líbano, la popularidad de los blogs ha crecido. A raíz del asesinato de Rafik Hariri en 2005, lo que profundizó aún más la división sectaria, más y más libaneses comenzaron a recurrir a los blogs para realizar comentarios imparciales e independientes sobre la escena política y social del país.

Pero los blogueros y periodistas digitales no han escapado del todo a las presiones que enfrentan los principales medios de comunicación del país. Hoy, las amenazas más serias que enfrentan en el Líbano son las leyes de calumnias e injurias.

Una Oficina de Delito Cibernético fue establecida en 2006 para proporcionarle a la fiscalía la experiencia técnica necesaria para hacer frente a los delitos relacionados con Internet. La oficina está anexada a la Unidad Especial de Investigaciones Criminales en las Fuerzas de Seguridad Interna (ISF), pero no se estableció de acuerdo con los protocolos legales y existe una falta general de claridad en relación con el poder y el alcance de la misma. En los últimos tiempos, varios periodistas y blogueros fueron convocados a la oficina para someterse a investigaciones penales exhaustivas sobre las declaraciones que habían hecho en línea.

Maharat News, una plataforma multimedia dirigida por el miembro de IFEX en el Líbano Fundación Maharat, informó sobre tres casos durante el último par de meses en los que blogueros fueron acosados legalmente por los mensajes que publicaron en sus blogs.

El 13 de marzo, Imad Bazzi, un destacado bloguero y periodista en línea, fue interrogado durante tres horas por la Oficina de Delito Cibernético después que el ex Ministro de Estado Panos Mangyan presentara una demanda de calumnias contra él. En su denuncia, Mangyan hizo referencia a una entrada en el blog de Bazzi en diciembre pasado en el que citaba un abuso de poder por parte del ex ministro. Su caso ha sido remitido para su enjuiciamiento.

Esta no era la primera vez que Bazzi fue acosado como resultado de su trabajo. Ha sido detenido, interrogado, e intimidado en varias ocasiones en los últimos años, al igual que otros que han criticado una figura pública o una institución en el Líbano.

El 20 de marzo de 2014, Reporteros sin Fronteras (RSF) publicó un artículo detallado acerca de los veredictos recientes contra periodistas y organizaciones de medios en el tribunal de publicaciones del país, establecido para resolver disputas en los casos de difamación e injurias.

Tres de los periodistas mencionados en el informe de RSF fueron demandados por difamación por publicar artículos que exponen la corrupción.

Según Maharat News, el caso de la bloguera y activista Rita Kamel, quien está siendo demandada por escribir en su blog acerca de un posible intento de fraude por parte de los organizadores de los Premios de la Academia Web Panárabe, también fue referida al juzgado de publicaciones.

Layal Bahnam, oficial de programas de Maharat, señaló que aparte del hecho de que los blogueros en el Líbano ahora ejercen un cierto grado de influencia en la conformación de la opinión pública en las redes sociales, también se enfrentan cada vez más al acoso legal porque son independientes. "Ellos no están afiliados a partidos políticos, lo que los convierte en el eslabón más débil, en contraposición a los periodistas que están respaldados por las organizaciones de los medios para las que trabajan", dijo.

Los blogueros y activistas no han dejado que este abuso a su derecho a expresarse libremente sea ignorado.

Gino Raidy, otro prominente bloguero llamado "el mayor bloguero de Beirut" por la revista Rolling Stone en septiembre de 2013, publicó un detallado relato de su encuentro con la Oficina de Delitos Cibernéticos. La denuncia fue presentada contra Raidy por una empresa de comercio electrónico acusándolo de difamación por escribir un artículo crítico de uno de sus productos.

Para concluir, Raidy subrayó la gravedad de la situación que enfrentan los blogueros en el Líbano hoy. "El hecho de que se lleve un caso de calumnia e injuria ante el tribunal penal y se lleve a cabo una investigación penal es horrendo. El hecho de que no se le permita un abogado da miedo; el hecho de que necesite aparecer físicamente y presentar una declaración bajo amenaza de detención de 48 horas que puede ser renovada y que se intente atraparlo haciéndolo firmar un compromiso incriminatorio contra usted en su redacción, es intimidación pura y simple, y pasa demasiado seguido en el Líbano".

Los blogueros y activistas de todo el Líbano también han expresado su indignación al unirse a una campaña en línea lanzada por Maharat. Usando la etiqueta #NotACriminal (no soy un criminal), en árabe y en inglés, la gente está llevando su protesta a Twitter.

Cuando se intenta retratar la determinación de los ciudadanos libaneses en la protección y la lucha por su derecho a la libertad de expresión, Bazzi lo dice mejor en su biografía de Twitter: "Cambiando al Líbano 1 KB a la vez."

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