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Periodista de Al-Yazira asesinado; varios periodistas detenidos, golpeados, desaparecidos

Tras invitar a periodistas extranjeros a Libia, las fuerzas leales a Muammar Gadafi se han esforzado en imponer un apagón informativo al confinar a periodistas a sus hoteles, y atacar y detener a los que tratan de informar sobre los manifestantes contra el régimen y violencia en contra de civiles. Y mientras las tropas leales a Gadafi combaten a los insurgentes, las agresiones mortales contra periodistas han aumentado, informan el Committee to Protect Journalists (Comité por la Protección de los Periodistas, CPJ), Reporteros sin Fronteras (RSF) y otros miembros de IFEX. Un periodista de Al-Yazira fue muerto el 12 de marzo en una emboscada en las afueras de Benghazi, y tres periodistas de la BBC fueron detenidos durante 21 horas y torturados.


La popularidad de Al-Yazira en la región y su incansable y heroica cobertura de los acontecimientos en Libia la han convertido en un blanco del régimen. Ali Hassan al-Jaber, un camarógrafo para la estación vía satélite cararí, había cubierto una manifestación de oposición y se dirigía a Benghazi cuando él y su equipo fueron atacados por hombres armados. Al Jaber murió en el hospital. Otro periodista fue lesionado. En respuesta, miles de manifestantes salieron el sábado en Benghazi gritando consignas de apoyo a Al-Yazira y portando banderas de Catar, informa el CPJ. Tanto las emisiones de Al-Yazira y como las de Al-Hurra han sido interferidas.


Además, al menos tres periodistas han desaparecido desde que colaboraron a la cobertura de Al-Yazira sobre Libia en febrero. El CPJ informa que cuatro periodistas de "New York Times" desaparecieron desde el martes, y al menos otros seis periodistas desaparecieron en lo que va de esta semana.


Ghaith Abdul-Ahad, un corresponsal para el periódico londinense "Guardian", fue detenido por el ministerio del Exterior libio la semana pasada, después de informar sobre intensos combates cerca de la ciudad costera de Zawiya. Fue liberado. 


El periodista Andrei Netto, que informa para "O Estado de S. Paolo" en Brasil fue encarcelado por ocho días en la ciudad de Sabrata; fue golpeado y mantenido con los ojos vendados. Fue liberado el 10 de marzo, y se le dijo que saliera de Libia al día siguiente.


Mientras tanto, tres periodistas de la BBC fueron liberados el 8 de marzo después de ser detenidos y atacados violentamente durante 21 horas. Dos de los periodistas fueron pateados y golpeados con puños, botas y rodillas. Los tres fueron sometidos a simulacros de ejecución. Mientras estaban detenidos, los periodistas conocieron a detenidos libios que habían sido golpeados salvajemente. Otro periodista británico de la BBC, quien no fue golpeado, dijo que oyó gritos de dolor que venían del segundo piso de su barraca.


El 11 de marzo los periodistas extranjeros que intentaban cubrir a los manifestantes que se reunieron en una mezquita en Trípoli fueron rodeados por policías y devueltos a sus hoteles. Los periodistas están siendo vigilados constantemente u con frecuencia son detenidos durante horas por fuerzas de seguridad y militares. El 8 de marzo, los atacantes lanzaron una granada al hotel Ouzo en la ciudad de Benghazi controlada por los rebeldes. El Hotel es la principal residencia para periodistas, pero por fortuna nadie fue lesionado ni muerto.



"A medida que se hace cada vez más difícil informar desde este país, lo que está pasando a los civiles libios ordinarios está siendo censurado con eficacia aún mayor. En algún punto, con nuestra presencia, al ser ineficaces nos volveremos cómplices de esa censura", escribió Peter Beaumont, informando para el "Guardian" desde Trípoli.


Además ha habido una atemorizante escalada de arrestos y desapariciones de libios en Trípoli, con fuerzas de seguridad fuertemente armadas desplegadas en la ciudad, informa Human Rights Watch. "Las fuerzas de seguridad han arrestado a veintenas de manifestantes antigubernamentales, presuntos críticos gubernamentales y personas a las que se acusa de haber suministrado información a medios internacionales y organizaciones de derechos humanos. Aparentemente algunos detenidos han sido sometidos a tortura". En esta ofensiva contra el disenso, las fuerzas de seguridad con frecuencia han abierto fuego contra manifestantes pacíficos en Trípoli, y han matado y lesionado a un número desconocido de personas. Los manifestantes heridos son perseguidos en hospitales y arrestados.


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