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Periodistas arrestados y atacados; medios censurados

La grave escasez de combustible, los precios en aumento y el alto desempleo suscitaron dos días de manifestaciones en Malawi la semana pasada, una de las manifestaciones antigubernamentales más grandes del África Subsahariana en 2011. Al menos 18 personas murieron y docenas resultaron heridas en enfrentamientos entre policía antimotines y manifestantes. Varios reporteros fueron golpeados y detenidos por la policía, mientras el Gobierno prohibió a las estaciones de radio cubrir las manifestaciones, informan el Media Institute of Southern África (Instituto de los Medios de Comunicación del África Austral, MISA), Reporteros sin Fronteras (RSF), Human Rights Watch y el Committee to Protect Journalists (Comité por la Protección de los Periodistas, CPJ).



Las manifestaciones fueron organizadas por grupos de la sociedad civil que señalaban el mal gobierno y las relaciones internacionales deficientes. Este año, Inglaterra, el mayor donante de Malawi, suspendió indefinidamente la ayuda al país debido a un conflicto a un cable de embajada filtrado que se refería al presidente Bingu wa Mutharika como "autocrático e intolerante a a la crítica", informa "The Guardian". Esta filtración llevó a la expulsión del embajador británico ante Lilongwe. Una coalición de 80 grupos afirmó que Malawi "se está enfrentando a su peor escasez en 47 años de independencia y se está convirtiendo en una cleptocracia autocrática". 


El país se enfrenta además a una escasez de divisas extranjeras, lo que causa estrictos controles a la exportación de divisas duras y crea problemas para las empresas que necesitan moneda extranjera para pagar las importaciones, dicen los informes noticiosos.


Malawi es uno de los países más pobres de África; 72 por ciento de los pobladores viven con menos de US$2 al día.


Los manifestantes, profundamente decepcionados, exigían la renuncia del presidente Mutharika, un ex economista del Banco Mundial que fue elegido por primera vez en 2004.


En respuesta, las autoridades tomaron medidas drásticas contra los intentos para informar del descontento, para ocultar el uso excesivo de la fuerza letal por parte de las fuerzas de seguridad durante una manifestación en su mayor parte pacífica. El CPJ señala que las manifestaciones fueron originalmente autorizadas por la policía pero luego fueron prohibidas por un mandamiento judicial.



Los activistas de derechos de Malawi informaron a Human Rights Watch que las fuerzas de seguridad dispararon municiones de verdad y gas lacrimógeno contra manifestantes desarmados y mataron a numerosos manifestantes en Lilongwe, Blantyre y Mzuzu, las tres principales ciudades del país. Al menos 250 manifestantes fueron arrestados. Algunos manifestantes empezaron a incendiar, destruir y saquear negocios e inmuebles propiedad de aliados del presidente Mutharika y su partido, aparentemente en reacción a los esfuerzos de la policía de detener las manifestaciones.



La policía atacó y detuvo brevemente al reportero Kingsley Jassi del grupo de medios privado Blantyre Newspaper Limited después de que tomó fotos de policías que golpeaba a un hombre, informan RSF y el CPJ. Otro policía golpeó seis veces al periodista independiente George Thawe con la culata de su arma. El reportero independiente de "Nation" Kondwani Munthali declaró al CPJ que estuvo entre un grupo de nueve periodistas que fueron golpeados por la policía en una iglesia en Lilongwe. Unos cuantos periodistas sufrieron graves lesiones en la cabeza. Otros siguen detenidos sin cargos.


Según el MISA, la Autoridad Reguladora de Comunicaciones de Malawi (MACRA), operada por el estado, prohibió a todas las estaciones de radio privadas que difundieran cobertura en vivo de las manifestaciones por el bien de la seguridad nacional. La cobertura radiofónica era para informar al público sobre las condiciones de seguridad, dijo el MISA.



Los periodistas que cubrían los eventos previos a las manifestaciones programadas también fueron atacados, informan el CPJ y el MISA. Unos siete hombres armados y enmascarados detuvieron un vehículo de la Zodiak Broadcasting Station (ZBS) el 17 de julio, a media milla de la oficina de la estación en un suburbio de la capital, Lilongwe. Ordenaron al conductor y al reportero que salieran del vehículo y los atacantes golpearon la ventana trasera y la carrocería. La noche siguiente, unos hombres enmascarados incendiaron un vehículo de ZBS en la estación. Los periodistas locales sospechan que el gobernante Partido Demócrata Progresista coordinó los ataques puesto que ZBS había dado cobertura a grupos de la sociedad civil que estaban organizando las protestas.


Además, bandas con jóvenes partidarios del gobierno armados con machetes deambularon en camionetas con la insignia del partido gobernante en la ciudad comercial de Blantyre el 19 de julio, tratando de intimidar a los posibles manifestantes, dice el CPJ.

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