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Comando armado secuestra a periodista en estado de Sonora

(RSF/IFEX) - RSF espera una reacción rápida de las autoridades, tras la desaparición de Saúl Martínez Ortega, de 36 años, editor del "Diario de Agua Prieta", que fue secuestrado en la noche del 16 de abril de 2007, en Agua Prieta, en el Estado de Sonora (Noroeste). Es la segunda vez que desaparece un periodista en México, en condiciones sospechosas, desde el comienzo del año, después de que en enero lo hiciera Rodolfo Rincón Taracena, del diario "Tabasco Hoy", en el estado de Tabasco (ver las alertas de IFEX del 31 y 29 de enero de 2007).

"La campaña antidroga emprendida por las autoridades federales genera severas represalias, por parte de los narcotraficantes. Los periodistas están cada vez más expuestos a este clima de violencia, y en algunos Estados podemos temernos una neta degradación en la situación de la libertad de prensa. La lucha contra la criminalidad organizada tiene que ir acompañada de la lucha contra la impunidad que disfrutan los autores de ataques a la prensa. Es, pues, tarea de las autoridades federales investigar, incluso en las filas de las administraciones de cada Estado", ha declarado RSF.

Martínez Ortega fue secuestrado por un grupo de individuos que llevaban armas de gran calibre en la noche del 16 de abril en Agua Prieta, delante de los locales de la dirección de la Seguridad Pública municipal. La prensa local cuenta que Martínez Ortega intentó escapar en su coche, pero se vio alcanzado por dos camionetas. En el vehículo del periodista se han encontrado varias balas.

Martínez Ortega había estado en estrecho contacto con Angel Borboa Canchola, un antiguo policía municipal de Agua Prieta, secuestrado en condiciones similares el 13 de marzo. Aunque no se ha establecido el motivo del secuestro del periodista, los investigadores no excluyen que sea obra de la criminalidad organizada.

La desaparición de Martínez Ortega se ha producido a los 10 días del asesinato, en Acapulco (Sur), de Amado Ramírez, corresponsal del canal Televisa (ver las alertas del 12 y 10 de abril de 2007).

Tanto el asesinato de Ramírez como el secuestro de Martínez Ortega coinciden con vastas operaciones relacionadas con el narcotráfico. El día del secuestro de Martínez Ortega, las autoridades federales detuvieron a 100 policías, sospechosos de corrupción e intimidad con el crimen organizado. Recientemente, y por las mismas razones, se ha acusado al entorno del gobernador de Sonora.

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