REGIONES:

SUBSCRIBE:

Sign up for weekly updates

Reportera en México agredida por investigador privado estadounidense

ARTICLE 19 tuvo conocimiento de la agresión física y el acoso que sufrió la periodista del Semanario Zeta, Inés García, por parte del investigador privado estadounidense Len Newcomb, titular de una agencia de servicios de investigación en su país, así como de su escolta personal Antonio Pérez.

Los hechos se dieron el miércoles 9 de julio en Tijuana, Baja California, cuando la periodista realizaba una cobertura noticiosa en los juzgados federales de esa localidad, relacionada con el juicio que se le sigue a Andrew Tahmooressi, ex marine norteamericano detenido y encarcelado el 31 de marzo de 2014 en Tijuana, luego de introducir ilegalmente a México tres armas y 457 cartuchos de uso exclusivo del Ejército.

De acuerdo con una nota periodística publicada en Zeta, Newcomb fue contratado por la familia de Tahmooressi para investigar el caso, ante las dudas planteadas por el propio inculpado, quien en el juicio que se le sigue en México ha dicho que entró por “error” al país y que durante su detención los agentes aduanales lo retuvieron varias horas sin traductor, además de que su arresto no fue notificado al consulado de su país.

Como la audiencia en el juzgado se prolongó, Newcomb y su guardaespaldas, así como el pastor Luis Benito, “asesor espiritual” en reclusión de Tahmooressi, decidieron salir a una cafetería cercana del Juzgado, justo donde la Periodista de Zeta se encontraba a la espera de información. Fue ahí donde Benito la identificó y le reclamó el supuesto “mal trato” que ella y su medio le estabandando a Tahmooressi.

Benito específicamente le reclamó una nota publicada por García en Zeta, el pasado 2 de junio, en la que informaba que Tahmooressi había rentado un cuarto de hotel en Tijuana el día de su detención, contrastando la versión de que entró a México por “error”.

Aun así Benito invitó a la periodista a reunirse con el investigador privado estadounidense y su escolta, para que escuchara su versión de los hechos, dirigiéndose a un restaurante ubicado a un costado del juzgado.

Tanto el investigador privado como su escolta comenzaron a beber alcohol durante la charla, por lo cual la periodista de Zeta se retiró. Dos horas más tarde, sin embargo, al salir del restaurante en “estado de embriaguez”, informó Zeta, el investigador y el escolta se toparon nuevamente con la periodista.

Fue ahí donde Newcomb tomó a García de la cabeza abruptamente, la sacudió violentamente y la jaloneó del brazo.

Tras zafarse del jaloneó, la periodista comenzó a ser perseguida por el escolta de Newcomb, quien con insultos y gritos le exigía que se reunirá con su jefe.

Al no aceptar la oferta del escolta y solicitar el apoyo de otros colegas periodistas que se encontraban cerca y fueron testigos de los hechos, Newcomb comenzó a perseguirla y acosarla personalmente.

Por la agresión y el acoso, la periodista de Zeta solicitó el apoyo de dos policías municipales pero éstos no hicieron nada para detener el hostigamiento que continuaba. Incluso fueron testigos de cómo, frente a ellos, el investigador privado le propinó dos golpes en el brazo.

Cuando la periodista le comentó a los policías lo que sucedía, arribó el escolta de Newcomb para comentar que su cliente no hablaba español y que todo se trataba de un mal entendido. Así que se lo llevó.

Ante la inacción de los policías, la periodista se acercó a un tercer policía quien le dijo que antes de implementar cualquier acción legal contra Newcomb y su escolta tendría que esperar la llegada de su jefe de distrito. Además, le comentó que al no existir marcas de las agresiones y no ser reiterado el acoso, no podría proceder legalmente contra ellos.

Tras casi una hora de espera, el Jefe de Distrito de la Policía Municipal arribó al lugar de los hechos, sin embargo, Newcomb ya se había marchado en su automóvil pese a la presencia de los policías municipales. En su lugar fue retenido el escolta del investigador, quien fue remitido ante un juez calificador municipal, sin que hasta el momento se conozca el tipo de sanción recibida.

Para ARTICLE 19 las omisiones de los policías, ante el llamado de auxilio para la salvaguarda de la seguridad de una periodista, impactan en incrementar la situación de riesgo para quienes ejercen la libertad de expresión. Adicionalmente podrían impactar en la pérdida de elementos indispensables para el inicio de una investigación criminal en contra de las agresoras.

ARTICLE 19 llama a las autoridades del Estado mexicano para intervenir inmediatamente a fin de garantizar la seguridad a la periodista y adoptar las acciones pertinentes para realizar una investigación con independencia, celeridad y efectividad por la que se ubique a los responsables tanto de la agresión como de las omisiones de autoridad al deber de garantizar la seguridad de la periodista.

Último tweet:

#Kenya: Police agresse un journaliste qui enquêtait sur violences policières https://t.co/bUdYSPEdSv @JacobKushner… https://t.co/sBB0IpYysv