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Policías agreden a 12 periodistas durante protestas contra el “gasolinazo” en Baja California

Un manifestante enmascarado sostiene una bandera durante una marcha contra el aumento de los precios de la gasolina en la ciudad de México, 9 de enero de 2017
Un manifestante enmascarado sostiene una bandera durante una marcha contra el aumento de los precios de la gasolina en la ciudad de México, 9 de enero de 2017

AP Photo/Dario Lopez-Mills

Este artículo fue publicado originalmente en articulo19.org el 8 de enero de 2017.

ARTICLE 19 ha documentado hasta ahora 12 agresiones a comunicadoras y comunicadores cometidas en Playas de Rosarito, Baja California, durante la cobertura de las protestas contra el gasolinazo, los días 6 y 7 enero. Según los testimonios de las y los agredidos no se excluye la posibilidad de que el numero real de agresiones sea mayor. ARTICLE 19 continúa recabando información al respecto.

Luis Alonso Pérez, reportero de Animal Político, Laura Sánchez Ley, reportera de El Universal, Yolanda Caballero, reportera de El Sol de Tijuana y Jesús Bustamante, fotoreportero de Frontera fueron agredidos por elementos de la Policía Federal y Municipal de Rosarito, en diversos momentos durante las protestas en contra del alza del precio de la gasolina en esa ciudad.

ARTICLE 19 también registró hasta el momento actos intimidatorios y bloqueo informativo en contra de Hans Maximo Musielik, documentalista y fotógrafo freelance; daño al equipo de trabajo, ataques físicos e intimidatorios en contra de Alberto Alfonso López Elenes, reportero de Uniradio Informa y corresponsal de UNO TV; ataques físicos, intimidación, intento de detención arbitraria y destrucción del equipo en contra de Daniel Angel Rubio, reportero de Síntesis Televisión y El Sol de Tijuana; ataques físicos e intimidatorios en contra de Manuel Ayala, reportero de la Agencia Fronteriza de Noticias; agresiones físicas, ataques intimidatorios y bloqueo informativo en contra de Julieta Martinez, de La Jornada Baja California, y Jordi Lebrija, periodista freelance para Associated Press y videoperiodista de Telemundo; ataques fisicos e initimidatorios en contra de Joebeth Terriquez, fotografo de Agencia Fronteriza; y por último, ataques intimidatorios y bloqueo informativo en contra de Roberto Cordova, fotoperiodista freelance.

Todas las agresiones fueron perpetradas por elementos de la Policía Federal, la Policía Estatal de Baja California, de la Unidad de Reacción Inmediata de Ensenada (U.R.I.) –perteneciente a la Policía Municipal de Ensenada–, la Policía Municipal de Tijuana y Policía Ministerial de Baja California.

Primeras agresiones

Yolanda Caballero, reportera de El Sol de Tijuana, acudió a las 4:00 horas del 6 de enero a cubrir el bloqueo de las instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) en el municipio de Rosarito, Baja California, después de que se diera a conocer el arribo de un avión con alrededor de 300 elementos de la Policía Federal para el desalojo de la protesta.

La periodista relató a ARTICLE 19 que alrededor de las 4:30 horas estaba documentando el desalojo cuando comenzaron a arremeter contra manifestantes y prensa. “Un policía federal empezó a jalonearme porque vio que yo estaba documentando con el teléfono”, dijo la periodista. El elemento de la policía la soltó tras la intervención de otro elemento que la reconoció como prensa pero tras unos momentos, cuando comenzaron a aumentar los empujones, la periodista sintió un golpe duro en la espalda y vio cómo el policía que le había jalado se estaba intentando perder entre los manifestantes. Yolanda Caballero se retiró del lugar de los hechos y volvió la noche del viernes para cubrir el nuevo desalojo de la mañana del 7 de enero.

Por su parte, Luis Alonso Pérez, reportero de Animal Político, y Laura Sánchez Ley, corresponsal de El Universal también llegaron a Rosarito alrededor de las 9:30 horas donde encontraron un aproximado de 200 manifestantes bloqueando la carretera transpeninsular que conecta directamente con las instalaciones de Pemex. En lugar estaban alrededor de 350 elementos policiacos, principalmente de la Gendarmería y de la Policía Federal, acompañados de elementos de la policía estatal y municipal.

Pérez y Sánchez comenzaron a hacer una transmisión en vivo aproximadamente a las 10:20 horas cuando empezaron los enfrentamientos y las detenciones arbitrarias contra manifestantes (Pérez logró atestiguar al menos 40).

Aproximadamente a las 10:30 horas los periodistas presenciaron la detención de un grupo de adultos mayores que se estaban manifestando y que fueron llevados al estacionamiento de Plaza Pabellón, a unos metros de la manifestación. Laura y Luis corrieron al estacionamiento de la plaza ya que más manifestantes comenzaron a decir que estaban golpeando a gente ahí. Cuando los periodistas llegaron se encontraron con un grupo de elementos de la Policía Federal que estaban sometiendo y golpeando en la cabeza a un menor de edad. Mientras Sánchez Ley intentaba grabar lo sucedido, dos policías federales comenzaron a golpearla en el pecho y a jalarla del brazo y fue hasta que una manifestante la ayudó y puso su cuerpo que la periodista pudo zafarse.

Otros periodistas que cubrían estos hechos fueron agredidos. Un elemento de la Policía Federal roció gas lacrimógeno directamente hacia la cara del fotorreportero de Frontera, Jesús Bustamante. Yolanda Caballero, al ver el gas comenzó a correr y se encontró con un grupo de policías municipales que comenzaron a decirle de manera intimidate que se acercara a documentar los brotes de violencia pero la periodista se estaba intentando resguardar. La periodista señaló, “Posteriormente llega uno de ellos, me toma por el brazo derecho con fuerza y me comienza a jalar a donde estaban los disturbios. Este oficial puso en riesgo mi vida porque me estaba llevando a donde estaban aventando piedras. Yo no tenía protección. Me iba diciendo de manera intimidatoria 'ándale ve a grabar allá'. Yo lo comencé a grabar y le dije que me soltara. Se estaba aprovechando su fuerza como agente y poniendo en riesgo mi vida”.

En esos momentos, cuando Luis Alonso intentó grabar de cerca la detención del menor y preguntar su nombre, uno de los elementos de la Policía Federal intentó quitarle le celular dos veces. El periodista guardó el celular en su pantalón y un elemento grito “¡llévenselo!”.

“Yo seguía diciendo que era prensa y cuando me sometió puse mis manos en la cabeza y ahí fue cuando entre 8 y 10 agentes me aventaron al suelo. Me aventaron primero boca arriba y yo les decía “ya llévenme”. Después me giraron boca abajo y me aplastaron la cara en el suelo dos veces. Lo peor fue cuando se subieron encima de mí con la rodilla en la espalda y otra en el brazo, mientras otros oficiales me pateaban en la espalda y en mis costados. De hecho todavía tengo las botas marcadas en mi playera” relató a ARTICLE 19 el reportero de Animal Político.

Caballero y Sánchez Ley comenzaron a gritar que era prensa y uno de los elementos les contestó “Yo no le veo el gafete” y lo siguieron pateando. “Cuando yo intenté aventarme encima los policías me empujaron y recibí dos golpes en el pecho y uno en la cabeza. Después intente sacarle el celular del pantalón de Luis para que no se llevaran la información y ahí me empujó otro elemento y me jaló de la ropa” dijo Sánchez Ley a ARTICLE 19.

Yolanda empezó a grabar la detención de Luis Alonso y volvió a ser agredida por una oficial que la rodeó de los brazos, la jaló y empujó bruscamente para impedir que grabara la detención del periodista. Luis Alonso fue esposado con unos broches de plástico y entregado por los elementos de la Policía Federal a policías municipales quienes lo llevaron en unas camionetas sin insignias a la comandancia de la policía municipal de Rosarito.

Laura pidió a los policías que dijeran a dónde se llevaban al periodista detenido pero todos se negaron a decirle, sólo repetían que ellos, los periodistas, habían tenido al culpa. Los periodistas tuvieron conocimiento del paradero de Luis Alonso Pérez hasta una hora después de que se lo llevaran.

“Después se puso más fuerte la protesta, empezaron aventar piedras e hicieron que la policía se fuera por unos minutos y luego regresara minutos más tarde con armas desenfundadas y lanzaron tiros. Yo me escondí. Tuvimos que estar atrincherados. Luego vino un carro, aceleró y se impacto contra ellos. Se puso peor y fue cuando decidí irme a refugiar en un casino con otras personas. Ahí me quedé como una hora. Llegó Yolanda y regresó Luis. Ya solo nos quedamos un rato y fuimos a la PGR a que revisaran Luis”, relató Sánchez Ley.

Por su parte, Jordi Lebrija, videoperiodista freelance, quien trabaja para AP y Telemundo, también fue golpeado. Alrededor de las 10 de las mañana empezaron las agresiones contra él. Policías le taparon la cámara con los escudos y le decían “tu cámara tiene mucho alcance que no grabes…que eres muy terco que no apunte por allá.” Jordi nos comenta que todo el tiempo como prensa no intervinieron en la labor de la policía, solo querían documentar. Jordi relata como los policías pegaban a los jóvenes haciendo un círculo con los escudos alrededor de ellos para que los periodista no pudieran grabarlos y hacia afuera los mismos policias prendian linternas para que no nos funcionaran las camaras, dice Jordi “nos ocultaban la vision”. Llegó un oficial de la policía federal con un alto rango y le dijo directamente “que eres muy terco…que te alejes, ya te dijimos”. Otro policía llegó por atrás y le dio un primer golpe con un tolete en el hígado, le saco el aire de los pulmones, se le doblaron las rodillas.

Por la tarde, continúa la violencia contra la prensa

Hans Maximo Musielik, documentarista y fotografo freelance, se encontraba realizando un fotorreportaje en los albergues de migrantes presentes en la zona, cuando decidió junto con otro colega ir a cubrir las protestas por el gasolinazo el dìa siete. Relata a ARTICLE 19 que a las 16:30 hubo un cambio de guardia entre los policías, se fueron los federales y llegaron los policías municipales, dos columnas, cada una de 20 elementos. Cuando iniciaron el desalojo “..le entraron a todo, voló de todo, los mismos policías aventaron sillas, piedras….allí es cuando empezaron los empujones..”

Alrededor de las 17:00 de la tarde Alberto Alfonso López Elenes, corresponsal en Tijuana de Associated Press, se acercó con otros colegas para grabar y documentar agresiones y detenciones arbitrarias de los manifestantes. Desde ese momento los policías estuvieron empujándoles y golpeándoles con los escudos. Aunque se estuvieron identificando como periodistas no se les permitió grabar videos ni sacar fotografías. Entre los empujones y los golpes, los policías rompieron el flash de su cámara fotográfica. Al quejarse con algunos mandos de la Policía Federal y con la subsecretaria del Gobierno de Baja California, solo se les reiteró que las y los periodistas tenían que ir identificados, como si las agresiones fueran su responsabilidad.

Daniel Angel Rubio reportero de Síntesis Televisión y El Sol de Tijuana relató a ARTICLE 19 que no sabe exactamente a que hora fue agredido porque “perdi la hora cuando me quedé sin teléfono, pero reportes de mis compañeros dicen 19:30”. Cuando Daniel y otro compañero se aceraron a grabar la detención de un joven, un policía le arrebató su teléfono y lo estrelló al piso. Mientras Daniel intentaba no perder un tablet y su gafete de identificación, un policía lo empujó al piso y le dijo que se volteara, mientras otro le estuvo pisando la cabeza para que no se moviera, para posteriomente esposarlo. Durante su traslado a una unidad de policía, Daniel estuvo repitiendo que era prensa, los policías les contestaron “antes te llevamos detenidos y luego comprobamos si era periodista”, llegando a la camioneta un policía ministerial lo identificó y lo soltaron.

Manuel Ayala de Agencia Fronteriza de Noticias en Tijuana es uno de los testigos de la agresión de Daniel. Cuando se acercaba para grabar, tres policías se aproximaron y le golpearon en los costados con los escudos, le arrinconaron y le dijeron que no grabara, que el no era prensa. “Ahora resulta que todos son prensa”, le respondieron. Después de la golpiza lo dejaron ir.

Julieta Martinez de La Jornada B.C. nos relató el bloqueo de la información y los ataques intimidatorios. Julieta nos relata “yo traía gafete y pase de prensa algunos compañeros no llevaban nada pero nada justifica las agresiones y nada justifica que les golpeen.” A Julieta le amenazan los policías varias veces una de las últimas le dicen “damita deje de grabar o se va a la verga”.

Joeveth Terriquez, fotógrafo de Agencia Fronteriza de Noticias estaba intentando documentar la agresión de otro periodista cuando le rodearon unos policías con los escudos, lo aislaron y le empezaron a golpear. Uno de ellos le dijo “me has empujado ahora vas a valer verga”. Siguieron los insultos los golpes y las amenazas hasta que llego una mujer de la Policía Federal y lo rescató.

Roberto Córdova, fotoperiodista freelance comentó a ARTICLE 19 que no fue agredido físicamente por la policía, pero no le permitían realizar su trabajo. “No querían que documentáramos gráficamente las detenciones y el sometimiento.” Roberto narra que le llamó la atención que tenían a 8 jóvenes pacífico con los brazos cruzados detrás de la cabeza y de rodillas. “Me pareció muy degradante…yo no lo habia visto yo no recuerdo haber visto algo así antes”, aseveró el periodista.

ARTICLE 19 exige a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y a la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Baja California (CEDHBC) que investiguen y se pronuncien en contra de las posibles violaciones de derechos humanos contra comunicadores y manifestantes a manos de elementos de la fuerza pública federales, estatales y municipales.

El 7 de enero, la CNDH condenó la violencia en Playas de Rosarito, en especial, el lamentable atropellamiento de elementos federales por parte de una persona que conducía una camioneta. Si bien estos hechos resultan condenables, es de fundamental importancia recordar que la obligación de dicho organismo es investigar y pronunciarse de forma enérgica por las violaciones a los derechos humanos cometidas por las autoridades en el contexto de las protestas.

ARTICLE 19 exige al gobierno del estado de Baja California que cese la violencia contra manifestantes y periodistas en la protestas llevadas a cabo el el estado. Asimismo, hace un llamado al gobierno federal para que garantice el derecho a la protesta y a la libertad de expresión en las movilizaciones en todos los estados del país.

ARTICLE 19 hace un llamado a la Procuraduría General de Justicia (PGJE) de Baja California para que investigue a los elementos de la policía local implicados en las agresiones. Asimismo, a la Fiscalía Especializada en Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) para que investigue la actuación de los elementos de la Policía Federal en lo ocurrido.

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