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Periodistas atacados por insurgentes y censura estatal draconiana

A medida que la insurgencia aumenta sus tácticas violentas, el Gobierno pakistaní hizo retroceder un paso al floreciente ambiente de medios con leyes represivas para poder controlar la cobertura del conflicto.
A medida que la insurgencia aumenta sus tácticas violentas, el Gobierno pakistaní hizo retroceder un paso al floreciente ambiente de medios con leyes represivas para poder controlar la cobertura del conflicto.

Arshad Arbab via EPA

Mientras el estado pakistaní combate diferentes grupos insurgentes, el aumento en la violencia este año ha llevado a una ofensiva contra los medios. Se ha ordenado a algunas estaciones de radio no difundir los programas en idioma urdú de la BBC y el Parlamento está ratificando normas severas para controlar la forma en que se cubre el conflicto, informan la Pakistan Press Foundation (Fundación Paquistana de Prensa, PPF) y otros miembros de IFEX. Además los periodistas están atrapados entre los militares y los extremistas mientras luchan por ejercer su profesión.

El 29 de octubre, se hicieron cambios a la ley de la Autoridad Reguladora de Medios Electrónicos (PEMRA) que introducen cláusulas que prohiben la difusión de declaraciones de militantes, tomas en vivo de un bombardero suicida o un ataque terrorista, así como noticias contrarias a la ideología de Pakistán y la soberanía del estado. También se proscriben las difusiones que difamen o ridiculicen al jefe de estado, las fuerzas armadas, o los poderes ejecutivo, legislativo o judicial, informan miembros de IFEX. La PPF informa que los legisladores del partido gobernante y l oposición apoyaron las enmiendas.

El Gobierno está combatiendo a los extremistas en muchas partes del país que están bajo su control, pero crear un sistema de censura sólo obstruirá las voces plurales y el desarrollo de medios. "Es inaceptable que un Gobierno democrático y encabezado por civiles proponga leyes que son esencialmente censura", dijo Freedom House.

Al mismo tiempo, la PEMRA dijo a 15 estaciones de radio de FM que dejaran de difundir boletines de noticias de la BBC debido a detalles técnicos de las condiciones de sus licencias, informa la PPF, que calificó a esta prohibición internacional una "grave infracción a la libertad de expresión".

Mientras tanto, en Quetta, Baluchistán, el respetado periódico "Asaap" fue cerrado por un grupo paramilitar en agosto. No ha habido reacción del Gobierno, dice Reporteros sin Fronteras (RSF).

Un reciente informe de situación de la división Asia-Pacífico de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) describe que los periodistas pakistaníes están bajo amenaza de grupos separatistas, fuerzas nacionalistas, partidos políticos y actores paramilitares. El informe se concentra en el ambiente de medios en Baluchistán, donde los periodistas luchan con bajos salarios, falta de capacitación y recursos, así como frecuentes amenazas y violencia sin que sus patrones ofrezcan protección. Aquellos que intenten ejercer el periodismo en este tenso ambiente tienden a practicar la autocensura. Algunos periodistas deben trabajar para más de una empresa de medios para obtener un ingreso, dice la FIP. De hecho, un periodista dijo a la FIP que trabaja para 11 empresas de medios de comunicación. Otros se hacen periodistas debido a que no pueden encontrar otro trabajo; sólo desean obtener una acreditación de prensa para aceptar sobornos por noticias, lo que debilita la profesión.

Los periodistas locales, que trabajan con organizaciones internacionales como la BBC, Reuters, y otras, disfrutan de un mejor ambiente pero se enfrentan a amenazas de grupos separatistas que sienten que tienen derecho al espacio de medios internacionales para dar a conocer sus puntos de vista, dice el informe.

Cuando se trata de inquietudes de seguridad, los periodistas son cautelosos para no ofender a ninguno de los grupos armados, dice la FIP. Pero el periodista Chisti Mujahid fue asesinado en febrero de 2008 por escribir acerca de un jefe de la poderosa tribu murree de Baluchistán que había sido muerto y enterrado en el vecino Afganistán.

"Los nacionalista de Baluchistán con frecuencia nos dictan qué informes se deben publicar y de qué manera", dijo a la FIP Razaur Rahman, editor del "Daily Express". Ha habido casos de periodistas baleados, bombardeados, golpeados y detenidos. Debido a sus escritos, se ha decomisado el equipo de algunos; se ha dicho a otros que salgan de Baluchistán o morirán.

A pesar de las tensiones en Baluchistán, el ambiente de medios de Pakistán ha florecido en los últimos años con la expansión de televisión y radio, que ofrecen cobertura de noticias nacionales e internacionales en vivo, documentales y programas con teléfono abierto, que dan puntos de vista diversos y críticos, dice Freedom House. Pero la reciente ofensiva contra los medios independientes es un grave revés, y restringir la libertad de prensa durante los periodos de inestabilidad perjudica al pueblo pakistaní.

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