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Kremlin silenció a críticos antes y durante elecciones, dicen miembros de IFEX

San Petersburgo, 5 de marzo 2012: La policía antimotines se enfrenta con manifestantes durante una protesta contra la victoria electoral de Vladimir Putin
San Petersburgo, 5 de marzo 2012: La policía antimotines se enfrenta con manifestantes durante una protesta contra la victoria electoral de Vladimir Putin

Mike Kireev/DEMOTIX

Hubo periodistas entre los más de 500 arrestados durante las protestas en Moscú después de que Vladimir Putin declaró su victoria en las elecciones presidenciales en Rusia el domingo, informan el Committee to Protect Journalists (Comité por la Protección de los Periodistas, CPJ) y otros miembros de IFEX. Tras las elecciones parlamentarias de diciembre, las autoridades han usado una gama de tácticas para acosar y desacreditar a sus críticos, dicen el CPJ y Human Rights Watch.

El CPJ emitió una declaración que expresa alarma porque tres periodistas y un bloguero que cubrían las protestas en Moscú estén siendo detenidos sin cargos en una comisaría de esa ciudad.

Pavel Nikulin, reportero del periódico "Moskovskiye Novosti"; Maria Klimova, reportera del sitio web de noticias Ridus; Andrei Stenin, reportero gráfico de la agencia de noticias RIA Novosti; y el popular bloguero Arkady Babchenko, quienes fueron rodeados mientras cubrían una manifestación de la oposición cerca de la estación del metro de Lubyanka en Moscú el 5 de marzo.

"Las autoridades rusas deben apegarse a sus compromisos internacionales de libertad de prensa y libertad de expresión, y permitir a los medios que cubran acontecimientos alrededor de la votación para presidente sin temor a represalias", exigió el CPJ.

En Moscú, miles de manifestantes antigubernamentales se reunieron en la plaza Pushkin el 5 de marzo: las mayores protestas desde la caída de la Unión Soviética, cantando "Rusia sin Putin," y "Putin es un ladrón; somos el Gobierno".

Cuando la policía antimotines ordenó a la multitud dispersarse después de un par de horas, docenas de manifestantes rodearon al líder de la oposición y bloguero Aleksei Navalny, tratando de impedir su arresto. Pero los policías lo detuvieron brevemente, lo empujaron a una vagoneta de policía junto con casi todos los otros líderes prominentes del movimiento. Los activistas de la oposición dicen que al menos 500 personas fueron arrestadas en la marcha de la plaza Pushkin.

Reuters agrega que al menos otras 300 personas fueron detenidas por la policía antimotines en San Petersburgo, la ciudad natal de Putin, y 50 en la plaza Lubyanka de Moscú, la sede de la KGB de la era soviética.

Unos días después de captar casi 64 por ciento del voto en las elecciones presidenciales de Rusia (pero poco menos del 50 por ciento del voto en Moscú, donde el movimiento opositor es más fuerte), Putin enfrenta una gama de desafíos a su legitimidad, entre ellos acusaciones de fraude electoral y una ofensiva contra el disenso.

Aunque los observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa encontraron menos instancias de llenado de urnas y otras flagrantes infracciones que ensuciaron las elecciones parlamentarias de diciembre, dijeron que Putin no se había enfrentado a una competencia real y se había beneficiando injustamente del generoso gasto gubernamental que lo favoreció.

Y aunque las autoridades parecieron haber tolerado algunas grandes protestas públicas desde diciembre, los miembros de IFEX CPJ y Human Rights Watch dicen que el Kremlin trabajó duro para silenciar a sus críticos antes de las elecciones. La interferencia con organizaciones no gubernamentales libres y las empresas de medios de comunicación independientes y su personal ha incluido demandas, detención y amenazas de funcionarios del Estado.

"El Gobierno ruso ha hecho lo correcto al permitir protestas públicas sin precedentes y al proponer algunas reformas, dijo Human Rights Watch. "Pero las autoridades también están tratando de numerosas maneras de hacer que sus críticos lo piensen dos veces antes de hablar o protestar. A pesar de los avances, el clima para la sociedad civil es tan hostil como siempre lo fue".

Por ejemplo, apenas el mes pasado, el principal accionista de la famosa estación de radio Ekho Moskvy anunció una repentina decisión de reemplazar a la mesa directiva. El accionista Gazprom Media, que está controlado en gran parte por el Kremlin, explicó que su decisión fue principalmente por razones financieras.

Importantes periodistas y expertos en los medios de comunicación expresaron su inquietud de que la maniobra fuera un intento con motivación política de influir en las políticas editoriales de la estación. Simonov Venediktov, editor en jefe de la estación de radio durante 12 años, renunció en protesta a la mesa, y afirmó que probablemente los cambios tuvieran como fin servir de advertencia para otras empresas de medios independientes para silenciar las críticas de Putin antes de la votación.

Otras prominentes empresas de medios de comunicación fueron sometidas a intimidación y escrutinio oficiales tras informar sobre marchas en contra de Putin. Varios editores en importantes diarios y semanarios publicados por Kommersant fueron separados de sus cargos tras la cobertura de las consecuencias de las elecciones en diciembre, y la Fiscalía General de Rusia inició una investigación contra la difusora en línea independiente Dozhd, que fue acusada de actuar como vocero para las marchas de protesta de diciembre.

En otro ejemplo, el Banco de la Reserva Nacional bloqueó el mes pasado la cuenta de Alexander Lebedev, el principal accionista del prominente semanario independiente "Novaya Gazeta", debido supuestas infracciones financieras por parte de Lebedev.

Mientras tanto, los medios controlados por el Estado han publicado artículos que buscan desacreditar el movimiento de protesta, los críticos del Gobierno y la oposición política.

Igor Yakovenko, ex director del Sindicato Ruso de Periodistas, dijo al CPJ que todas estas maniobras para intimidar a los medios "envían un mensaje claro de lo que va a pasar a los medios rusos tras las elecciones presidenciales del 4 de marzo […] El juego se acabó".

Human Rights Watch tiene más esperanza. "Las autoridades de Rusia han tratado de intimidar a los activistas cívicos", afirmó. "Pero es casi imposible que Putin y las autoridades ignoren la voz del descontento que se oye en las calle y en los medios sociales". El primer periodo de su presidencia será un tiempo crucial para mostrar sinceridad sin reforma".

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