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Bloguero se enfrenta a cargos de blasfemia y apostasía por tweets sobre Mahoma

Bloguero saudita Hamza Kashgari puede enfrentarse a la pena de muerte por los tweets que envió sobre el profeta Mahoma
Bloguero saudita Hamza Kashgari puede enfrentarse a la pena de muerte por los tweets que envió sobre el profeta Mahoma

Un bloguero saudita cuyos tweets sobre el profeta Mahoma fueron encontrados blasfemos y equivalentes a apostasía fue deportado de Malasia a Arabia Saudita, donde de seguro se enfrentará a un juicio y posiblemente a la pena de muerte, informan el Centro para el Periodismo Independiente (CIJ) de Malasia, la Red Árabe por la Información de Derechos Humanos (ANHRI), Human Rights Watch y otros miembros de IFEX.

Hamza Kashgari, de 23 años, huyó de Arabia Saudita el 6 de febrero con la esperanza de encontrar asilo político después de que sus tweets suscitaron una prohibición oficial y una orden de arresto, así como un movimiento en Twitter que pedía su muerte, informan los miembros.

Kashgari se dirigía a otro país (se dice que Nueva Zelanda) cuando los oficiales de seguridad lo arrestaron en el aeropuerto de Kuala Lumpur el 9 de febrero, dijo a Human Rights Watch su abogado, Muhammad Afiq Muhammad Noor. Estuvo detenido varios días y fue deportado a Arabia Saudita el domingo.

"No es asunto de Malasia deportar a Kashgari, y Arabia Saudita no tiene por qué perseguirlo por sus tweets que expresan su opinión religiosa, lo que tiene derecho a hacer libremente", dijo Human Rights Watch. "Es casi seguro que no recibirá un juicio justo en Arabia Saudita, donde los académicos concluyeron que es culpable de apostasía y debería ser ejecutado".

El periodista, quien escribía para el diario "Al-Bilad", aprovechó la ocasión del cumpleaños del profeta Mahoma para enviar tres tweets. Uno de ellos decía "Me han encantado algunas cosas de ti y he odiado algunas cosas de ti y hay mucho de ti que no entiendo", informa el International Press Institute (Instituto Internacional de Prensa, IPI).

También se dice que Kashgari dijo en su tweet que ya no rezaría por el profeta Mahoma y que lo saludaría "como un amigo, pero no más", dice el IPI.

Sus tweets produjeron una oleada de más de 30,000 tweets que lo condenaban por blasfemia y apostasía, es decir, a la renuncia o al abandono de la fe, y que pedían su ejecución.

El CIJ y otros grupos de derechos humanos locales habían presionado al Gobierno malayo, que tiene vínculos cercanos con el reino saudita pero no tiene un tratado de extradición formal, a resistirse a las exigencias de deportar al bloguero saudita. "Debería ser liberado si no hay una base legal para arrestarlo o extraditarlo", dijo el CIJ en una declaración en el momento. "Cuando menos, las autoridades de Malasia tienen la obligación de garantizar la seguridad del Sr. Kashgari"

El ministro del Interior de Malasia, Hishammuddin Hussein dijo a los reporteros que Kashgari había sido arrestado tras una petición de Arabia Saudita, y que Malasia no iba a ser usada como un "refugio seguro" o un "país de tránsito seguro" para personas implicadas en "delitos transnacionales" y buscadas por su país de origen.

Los grupos de derechos humanos malayos dijeron que habían obtenido una orden judicial para impedir la deportación de Kashgari pero que él ya estaba en el camino de vuelta a Arabia Saudita. El Gobierno de Malasia niega que haya tenido conocimiento de que se haya emitido una orden.

"El Gobierno de Malasia actuó mal en este caso, que tiene consecuencias desgraciadas para Kashgari", dijo el CIJ, que actualmente está trabajando en una acción conjunta con grupos legales locales.

Los medios sauditas informaron que Kashgari había sido puesto bajo custodia después de llegar a Arabia Saudita la noche del domingo y que probablemente se enfrentaría a cargos de blasfemia a pesar de que ofreció una disculpa, retiró los tweets y borró su cuenta.

Según el CIJ, los abogados de Kashgari indicaron que los llamados a ejecutarlo pueden tener motivación política debido sus publicaciones en su blog en apoyo de los colegas activistas en Siria y su apoyo público para los manifestantes de la Primavera Árabe.

Kashgari creía también que la campaña en su contra tenía motivaciones políticas, y le preocupa que se use para efectuar una ofensiva más amplia. "Nunca esperé esto. Fue una gran sorpresa. Mis amigos son escritores y blogueros y ahora también sus vidas están en peligro", dijo Kashgari a "The Washington Post" antes de ser detenido en Malasia.

"Temen lo que les pasará. El Gobierno está tratando de amedrentarlos y mostrarles que lo que me está ocurriendo les puede pasar a ellos tarde o temprano", agregó.

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