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Uso intenso de demandas de difamación congela libre expresión

El periodismo de investigación enérgico virtualmente no existe en Singapur, pues el Gobierno restringe el trabajo de periodistas extranjeros y locales al interponerles demandas por difamación, lo que los silencia con la amenaza o los deja inválidos con multas exorbitantes, informan miembros de IFEX. Mientras tanto, a otros periodistas simplemente se les impide trabajar en el país.

En octubre, al periodista independiente británico Benjamin Bland se le negó una visa de trabajo y se rechazó su solicitud de cubrir la reciente cumbre de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), según el Committee to Protect Journalists (Comité por la Protección de los Periodistas, CPJ). No se le dio explicación alguna y salió de Singapur hacia el R.U. el 14 de noviembre.

Bland había vivido en Singapur durante un año e informaba para una amplia gama de publicaciones internacionales y locales, entre ellas The Economist, Daily Telegraph, Far Eastern Economic Review, así como el Straits Times de Singapur. Su blog, Asia File, incluía una entrada sobre el secreto oficial sobre las estadísticas de la pena de muerte.

En un artículo del 30 noviembre para Índice de la Censura, Bland escribe: "Además de obligar a corresponsales extranjeros a salir, lo que destruye las carreras de periodistas locales y conservar la propiedad de todos los periódicos nacionales y emisoras de noticias, al Gobierno de Singapur le gusta usar sus estrictas leyes de difamación para restringir aún más la libertad de prensa".

Este mes, la Far Eastern Economic Review fue obligada a pagar S$405,000 (aproximadamente 290,000 USD) en daños y perjuicios y costas al primer ministro Lee Hsien Loong, y su padre, Lee Kuan Yew, por difamación, informa la Southeast Asian Press Alliance (Alianza de Prensa del Sureste Asiático, SEAPA). La demanda fue en respuesta a un artículo de 2006 basado en una entrevista con un político de la oposición.

El 17 de noviembre, Dow Jones, compañía propietaria de la publicación, dijo que estaba en desacuerdo con el fallo pero después de apelar la decisión ante la Suprema Corte de Singapur, buscaba evitar un costoso proceso legal, informa la SEAPA.

El Estado es intolerante incluso con la crítica suave y la autocensura es omnipresente, comenta Bland. "Las víctimas reales de esta represión no son los corresponsales extranjeros como yo, que podemos reubicarnos, ni las grandes organizaciones noticiosas como Dow Jones, que pueden permitirse enfrentar los costos de una eventual demanda por difamación, sino los singapurenses".

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#FreeJournalistsKH: Cambodian journalists Oun Chhin & Yeang Sothearin remain in detention for treason & espionage… https://t.co/E89f6lKuNm