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Servicios de seguridad encuentran nueva forma de censurar a críticos

Las autoridades sudanesas recurrieron a poner en bancarrota a los medios como una nueva manera de silenciar el disenso, informan el Committee to Protect Journalists (Comité por la Protección de los Periodistas, CPJ), el International Press Institute (Instituto Internacional de Prensa, IPI) y la Red Árabe por la Información de Derechos Humanos (ANHRI).

Antes, los Servicios Nacionales de Inteligencia y Seguridad (NISS) practicaban la censura previa de publicaciones al enviar a las salas de redacción a agentes que leían el periódico en su totalidad y ordenaban que ciertos artículos se retiraran y reemplazaran. Los redactores eran obligados a firmar una promesa de no publicar los artículos censurados en otra parte, ni siquiera en línea.

Ahora, el CPJ encontró que los agentes de los NISS también están haciendo incursiones en talleres de impresión y confiscado los periódicos ya impresos con argumentos de que las publicaciones estaban cubriendo temas "prohibidos" o de "línea roja", lo que obliga a los periódicos incurrir an fuertes pérdidas financieras.

Por ejemplo, el CPJ señala que el periódico "Al-Maidan" fue censurado de esta manera al menos cuatro veces tan solo el mes pasado.

El redactor en jefe de "Al-Maidan", Madiha Abdullah declaró al CPJ que el periódico paga la impresión por adelantado con la expectativa de que cubrirá el gasto mediante ventas. Pero los ejemplares de esas cinco fechas nunca llegaron a los puestos de venta sino que fueron decomisados por funcionarios de seguridad. El periódico dijo que perdía miles en ingresos cada vez que se confiscaban los ejemplares impresos.

Se escucharon relatos semejantes del personal de "Al-Ahdath", "Al-Tayar" y "Al-Jarida", dice el CPJ.

Parte del problema es que la lista de temas prohibidos es larga, y prácticamente abarca todo al cubrir noticias y política: Por ejemplo, la Corte Penal Internacional, la corrupción gubernamental, las infracciones a los derechos humanos y Darfur son asuntos prohibidos.

Debido a que "Al-Maidan" se niega a ceder a la censura, sigue siendo decomisado, dice el IPI. Según la ANHRI, y el periódico publicó recientemente artículos relacionados con supuesto abuso policial, entre ellos una sobre una muchacha manifestante quien aparentemente fue muerta por fuerzas de seguridad.

El mes pasado, los NISS allanaron las oficinas centrales de "Alwan" y ordenaron la suspensión de los periodistas Mujahid Abdullah y Essam Jaafar con el pretexto de que sus escritos eran indeseables, y dijeron que además les prohibirían escribir en cualquier otro periódico, informa la ANHRI.

"Esto ocurre en un momento en el que los funcionarios gubernamentales se sienten libres para acusar a periodistas de traición y espionaje, y los periódicos que apoyan al régimen amplifican las acusaciones. Con esos ataques ocurriendo y con agentes de seguridad controlando lo que se puede publicar, el periodismo independiente en Sudán sigue estando en gran peligro", afirmó el CPJ.

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