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Enfrentamientos con Sudán del Sur avivan ofensiva contra el disenso

Los combates recientes entre Sudán y Sudán del Sur por el control de la fronteriza región de Heglig, rica en petróleo (en la imagen) impulsaron a Sudán a intensificar su ofensiva contra el disenso
Los combates recientes entre Sudán y Sudán del Sur por el control de la fronteriza región de Heglig, rica en petróleo (en la imagen) impulsaron a Sudán a intensificar su ofensiva contra el disenso

Mohamed Nureldin Abdallah/REUTERS

Los combates que comenzaron hace un mes entre Sudán y Sudán del Sur a lo largo de la fronteriza región de Heglig, rica en petróleo, han provocado un aumento de la represión en Sudán, de manera perceptible en los medios, informan la Red Árabe por la Información de Derechos Humanos (ANHRI), Human Rights Watch, Índice de la Censura y el Committee to Protect Journalists (Comité por la Protección de los Periodistas, CPJ).

"Sudán está en una ofensiva contra los derechos civiles y políticos de cara al conflicto y la oposición", dice Daniel Bekele, director para África en Human Rights Watch. "Pero encerrar a los críticos y silenciar el disenso no resolverán los problemas de Sudán".

Éstas son algunas de las maneras clave en que Sudán está silenciando a sus críticos.

Acosar periodistas

Los funcionarios de seguridad han acosado y amenazado a periodistas y miembros de la oposición política. En un ejemplo de alto nivel, funcionarios del Servicio Nacional de Inteligencia y Seguridad (NISS) citaron a un periodista independiente y defensor de los derechos humanos sudanés, Faisal Mohamed Salih, a sus oficinas en Jartum para interrogarlo varias horas el mes pasado, informan Human Rights Watch, la ANHRI y el CPJ.

Salih había criticado un discurso del presidente Omán al-Bashir en la TV árabe Al Yazira que expresaba el deseo del presidente de apoderarse de Sudán del Sur. Se le ordenó que se presentara diariamente a la oficina del NISS; una estrategia "para humillarme y obstruir mi trabajo", escribió Salih en una declaración sobre su ordalía.

Después de negarse a comparecer voluntariamente, los oficiales de seguridad fueron a su casa y lo obligaron a presentarse. Nunca fue acusado de negarse a cooperar con sus órdenes. De ser condenado se enfrenta a hasta un mes de cárcel.

"Es claro que está siendo atacado sólo porque criticó la políticas gubernamentales", declaró a Human Rights Watch Faisal al-Baqir, un abogado sudanés para la libertad de medios. "Quieren negarle su derecho a hablar".

Prohibir trabajar a los periodistas

En los últimos a más de 15 periodistas se les ha prohibido trabajar, una táctica que parece carecer de base jurídica explícita, según Human Rights Watch.

El mes pasado, funcionarios de seguridad citaron a Haidar al-Mokashfi, un periodista para "Al-Sahafa", tras escribir un artículo sobre un incidente en que seguidores de un imán local radical quemaron una iglesia, informa Human Rights Watch. Le prohibieron trabajar hasta recibir permiso para reiniciar su profesión. Hasta el 15 de mayo, seguía esperando.

"Prohibir a los periodistas escribir es un arma que usa el organismo de seguridad para privar a los periodistas de sus medios de vida y de ingreso para obligarlos a obedecer", dice Abdelgadir Mohammed Abdelgadir, un periodista sudanés que escribe para el CPJ.

Si el NISS no puede llegar a los periodistas individuales, aplica presión a sus patrones. Según Abdelgadir, se ha sabido que el organismo de seguridad da instrucciones a las juntas directivas y redactores de periódico para que algunos periodistas no escriban. Si los patrones no cumplen, los periódicos se enfrentan a confiscación, posible suspensión e incluso cierre.

Censura

Según la ley sudanesa, los funcionarios de seguridad nacional pueden prohibir una publicación que se considere una amenaza a la seguridad nacional.

Desde principios de mayo, el NISS ha confiscado más de 14 ediciones de diferentes periódicos de Sudán por publicar artículos que critican al Gobierno, dice el CPJ.

"Al confiscar periódicos, el organismo de seguridad apunta a causar una pérdida financiera importante y obligar a los periódicos a dejar de funcionar o a cumplir con sus instrucciones", dice Abdelgadir.

Las autoridades también reiniciaron la censura previa, es decir, ir a las redacciones de las publicaciones y ordenarles eliminar artículos planeados para la siguiente edición, que usaron intermitentemente en los últimos años, afirma Human Rights Watch.

Este mes, el periódico "Al-Jarida" fue censurado tan intensamente que supendió su publicación, informa Human Rights Watch.

Crear temas tabú

Sudán identificó cerca de 20 temas tabú que la prensa no debería abordar, con frecuencia "temas nacionales que tocan el futuro del país", afirma Reem Abbas, un periodista sudanés que escribe para Índice de Censura. Entre los temas tabú están la crítica al NISS, las fuerzas armadas, la policía y al presidente, y las referencias a amenazas a la libertad de prensa en el país. Según Abbas, "la lista de temas prohibidos crece cada día".

En Jartum, agentes de seguridad envían una carta diaria a los editores en jefe que contiene la lista de "líneas rojas". "La lista de líneas rojas es larga y se renueva diariamente"; dijo al CPJ el periodista Idris al-Douma, editor administrativo de "Al-Jarida". "Normalmente acatamos las directivas del organismo de seguridad y nunca hacemos caso omiso de ellas. Aún así, el organismo de seguridad a veces altera la impresión del periódico", afirmó al-Douma.

"Si publicamos una edición [del periódico] que sea crítica e incluya temas con los que el Gobierno esté incómodo, como los conflictos en el Nilo Azul y en Kordofán del Sur, nos castigan con la confiscación de la siguiente edición", dijo a Índice Adil Color, un escritor y redactor del periódico "Al-Midan", el vocero del Partido Comunista Sudanés (SCP).

La censura del organismo de seguridad asume diferentes formas, como órdenes comunicadas al redactor en jefe o al gerente editorial en una breve llamada telefónica para que no publiquen sobre ciertas temas que el organismo considera tabú.

"Recibí una llamada telefónica nocturna de los Servicios de Inteligencia y Seguridad el 5 de mayo, dijo al CPJ Madiha Abdullah, redactor en jefe de "Al-Midan". "Sin embargo, normalmente no acatamos esas directivas, pues son demasiado numerosas y restrictivas e infringen nuestro derecho de publicar y el derecho de la gente a acceder a información". La desafiante actitud del periódico podría explicar por qué en el momento de cerrar esta edición, fue confiscado por octava vez sólo este mes, informa la ANHRI.

El cintillo del tabloide dice "Periódico diario, que se publica temporalmente los domingos, martes y jueves", dice ÍNDICE.

Arrestar a opositores políticos

El 21 de abril, funcionarios de seguridad arrestaron a Alawiya Osman Ismail Kibaida, exministra de Salud del estado de Sennar, y a Ezdhar Juma, abogada y ex ministra de estado, sin revelar una razón, informa Human Rights Watch. Ambas mujeres ocupaban puestos en el Movimiento de Liberación del Pueblo Sudanés - Norte, el partido de oposición que emergió tras la independencia del sur en julio de 2011.

El día siguiente, funcionarios de seguridad arrestaron a otros siete miembros del partidos, quien también siguen en detención, dice Human Rights Watch.

Según la ley sudanesa, el NISS tiene amplias facultades buscar, decomisar, arrestar y detener a personas por hasta cuatro meses y medio sin recurso de inconstitucionalidad, en infracción a las normas internacionales. El servicio de seguridad es conocido por emplear maltrato y tortura contra los detenidos.

"Estas detenciones son vergonzosas", acusó Bekele. "Las autoridades deberán liberar inmediatamente o acusar a esas personas de un delito reconocido, y permitirles el acceso a un abogado, familia y visitas médicas".

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