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Thulani Maseko

Thulani Maseko, destacado abogado de derechos humanos, pasó más de 15 meses en prisión por criticar el sistema judicial corrupto de Swazilandia y la monarquía absoluta que le da la máxima autoridad al Rey sobre el gabinete, los poderes legislativo y judicial.

Thulani Maseko comparece ante el tribunal en el tradicional atuendo de piel de animal de un guerrero zulú, en Mbabane, 4 de junio 2014. Nkosingiphile Myeni/The Nation Magazine via AP, FILE

En una carta escrita desde la cárcel en marzo 2015, Thulani Maseko dice lo que sigue:

A pesar de las penurias de la prisión, no nos han disuadido. No estamos desanimados. No estamos acobardados. No estamos sacudidos. No estamos intimidados. Sí, tampoco estamos rotos.

Thulani Maseko, destacado abogado de derechos humanos, pasó más de 15 meses en prisión por criticar el sistema judicial corrupto de Swazilandia y la monarquía absoluta que le da la máxima autoridad al Rey sobre el gabinete, los poderes legislativo y judicial.

Maseko, que fue detenido junto al periodista Bheki Makhubu el 18 de marzo de 2014, pasó 20 días en prisión antes de ser puesto en libertad, sólo para volver a la cárcel tres días más tarde, donde los dos hombres permanecieron hasta junio de 2015.

Su delito fue haber publicado artículos en la revista The Nation en febrero 2014 que cuestionaban el poder judicial con respecto a la detención de un inspector de tránsito que había detenido el coche en el que viajaba un juez del Tribunal Supremo.

Al notar que el conductor no tenía autorización para el uso de un vehículo del gobierno, el inspector le entregó al juez del Tribunal Supremo un ticket de violación de tráfico. Por ser cuidadoso y hacer su trabajo correctamente, el inspector fue acusado de desacato.

Los artículos acusan al Presidente del Tribunal Supremo Michael Rambodibedi, quien presidió el caso, de abusar de su autoridad en el manejo del mismo. Ramodibedi les contestó que como el juicio del inspector aún estaba en curso, estaban en desacato al tribunal. Ordenó sus detenciones inmediatas. Como consideraron que ambos presentaban un "riesgo de fuga", se les negó la libertad bajo fianza y fueron llevados a una prisión de máxima seguridad, por lo general reservada para los criminales endurecidos.

Veinte días más tarde, fueron liberados en apelación cuando fue dictaminado que Rambodibedi no tenía el poder de emitir una orden de arresto. El propio juez apeló, ganó el caso, y los dos hombres fueron enviados nuevamente a la cárcel.

En julio de 2014, los dos hombres fueron condenados a dos años de prisión. Fueron liberados el 30 de junio 2015 luego de que se decidió no oponerse a su apelación contra su encarcelamiento. Desde entonces, el juez que había presidido su caso había sido acusado de corrupción, restándole toda confianza a su capacidad de aplicar justicia. Acogiendo con beneplácito la decisión, el Centro de Litigios de África Austral describió el sistema judicial de Swazilandia como uno que se aplica "a capricho de los individuos", una situación que en 2013 había dado lugar a una huelga de tres meses por parte de los abogados.

El tratamiento de los dos hombres detenidos en una prisión de máxima seguridad y tratados, según lo describe la esposa de Maseko, "como criminales peligrosos”, es visto como un castigo adicional por sus anteriores críticas al poder judicial.

Sin embargo, Maseko no pudo ser silenciado en la cárcel. En marzo de 2015, aniversario de su detención, escribió una carta abierta de "reconocimiento a la familia humana de alrededor del mundo por la solidaridad hacia nuestra justa causa" en la que habla de las humillaciones que él y otros prisioneros sufrieron mientras subraya su desafiante convicción de que ni él ni sus seguidores se desanimarían: Ellos nunca conquistarán nuestros espíritus. Es posible que nos mantengan en la cárcel el tiempo que les plazca, pero nunca podrán detener nuestras ideas. Por este desafío, Maseko fue colocado en régimen de aislamiento durante tres semanas.

Un año antes, en agosto de 2014, Maseko le escribió una carta abierta al Presidente Obama pidiéndole que use su influencia para alentar a los líderes mundiales a que exijan un cambio constitucional que cimente las libertades que están faltando en Swazilandia. En la carta, se refiere a su país como uno el que el monarca tiene un poder absoluto, donde están prohibidos los partidos políticos y donde reina un clima "hostil a la participación significativa y efectiva de la gente" en la toma de decisiones.

Como es predecible para un abogado de derechos humanos que trabaja en tales condiciones, Maseko no es ajeno a la reacción negativa del gobierno. En 2006, fue advertido que no podía criticar al Rey luego de una entrevista de radio en la que habló sobre sus planes de elevar una queja con la Unión Africana sobre las amplias facultades constitucionales del Rey. En 2009 fue detenido por sedición por los comentarios que hizo durante un evento el 1ro de mayo, Día de los trabajadores, sobre un intento de asesinato fallido. En ese momento estaba representando a Mario Masuku, presidente del Movimiento Democrático Unido del Pueblo, quien entonces se encontraba en la cárcel.

Última actualización: 27 enero 2016

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