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Cantante revolucionario asesinado en guerra de propaganda del régimen

El presidente sirio Bashar al-Assad, visto aquí respondiendo a periodistas tras una reunión en 2010 en París, está determinado a ganar la guerra de propaganda a cualquier costo
El presidente sirio Bashar al-Assad, visto aquí respondiendo a periodistas tras una reunión en 2010 en París, está determinado a ganar la guerra de propaganda a cualquier costo

REUTERS/Benoit Tessier

En las últimas semanas en la ciudad norteña de Hama, Siria, hasta 200,000 residentes se reunían por las noches en la plaza al-Aqsi para hacer su parte en los levantamiento árabes. Casi todas las noches Ibrahim Kashoush, conocido popularmente como "el cantante de la revolución" interpretaba canciones políticas que expresaban la rebeldía de la gente. Eso terminó abruptamente el 5 de julio, cuando las fuerzas de seguridad le cortaron la garganta en medio de una serie de allanamientos mortales, informa la Red Árabe por la Información de Derechos Humanos (ANHRI).

Su asesinato es el máximo signo de que el régimen del presidente Bashar al-Assad está determinado a ganar la guerra de propaganda, dice Índice de la Censura.

Una de las canciones de Kashoush, "Déjanos, Bashar", se dirige directamente al presidente y ridiculiza sus palabras sobre la reforma. Vea un video de la nación aquí:


Haga clic aquí para ver una versión del clip de video con traducción al inglés de la letra.

Según Human Rights Watch, las fuerzas de seguridad han estado ausentes del conflicto en Hama desde el 3 de junio, cuando abrieron fuego contra manifestantes antigubernamentales y mataron al menos a 60 personas. En la siguiente semana, los residentes de Hama tomaron las calles para protestas regulares que han sido uniformemente pacíficas. El 1 de julio, protagonizaron la mayor manifestación antigubernamental en Siria durante los recientes levantamientos.

Pero su escala debe haber alarmado al régimen; en los siguientes días, las fuerzas de seguridad comenzaron una campaña de batidas y arrestos por las mañanas. Abrieron fuego en algunas áreas y mataron al menos a 16 personas, informa Human Rights Watch. Y está el brutal final de Kashoush.

"Hama es la ciudad más reciente en caer víctima de las fuerzas de seguridad del presidente Bashar al-Assad a pesar de sus promesas de que el Gobierno toleraría las protestas pacífica", acusó Human Rights Watch. "Las fuerzas de seguridad respondieron a los manifestantes con la brutalidad que se ha vuelto familiar en los últimos meses".

"El significado pleno del asesinato de Kashoush sólo se puede comprender en relación con los dos principales mecanismos de control del régimen: propaganda y violencia", afirma Salwa Ismail, quien escribe para ÍNDICE.

Según Ismail, al-Assad resucitó el culto del "líder eterno", popularizado por su padre, que incluye entrelazar símbolos del patriotismo en fotografías del Presidente y fijarlas en espacios públicos En las manifestaciones organizadas por el régimen, los partidarios gritaron consignas de lealtad y juraron su disposición a sacrificarse por su líder.

Pero para mantener al régimen en marcha y el culto activo, es necesario erradicar a los oponentes "mediante el asesinato, las muertes a gran escala, sitios de pueblos y ciudades, y el despliegue de tanques y soldados para someter a una población que se levantó para exigir libertad y libertades civiles básicas como cuestión de derecho", sostuvo Ismail. "La desafiante expresión pública de la aspiración debilita los dos pilares del régimen: el amor simulado al líder y el temor no expresado de su ira".

Según ANHRI, miles de manifestantes han sido muertos y un número no revelado de personas han sido detenidas o desaparecieron desde la irrupción de las protestas. Mientras tanto, los pocos periodistas extranjeros a los que se ha permitido la entrada están vigilados de cerca y se les da una vista limitada de lo que está ocurriendo, informa el International Press Institute (Instituto Internacional de Prensa, IPI).

"Fue difícil decidir si fue un montaje o si la gente venía por su libre voluntad", comentó Arwa Damon de CNN al IPI. Ella fue una de las pocas periodistas occidentales en difundir desde Damasco en la crisis actual. "Hay algo de hostilidad a los medios extranjeros y se culpa a los medios occidentales, especialmente Estados Unidos e Israel. La gente está furiosa y ciertamente siente pasión respecto a la situación.

"Cuando se trató de encontrar opciones antigubernamentales, fue un proceso diferente. La gente murmuraba y caminaba mientras hablaba con alguien y decían que estaban mintiendo y me pegaban notas con mensajes en la mano", agregó. "Quieren hablar. Están tan desesperados y sienten que se están ahogando".

Pero Assad no muestra signos de retroceder, y tampoco los manifestantes. "Va a ser un proceso largo", pronosticó Damon. "Cualquier cosa que resulte, tiene que ocurrir un cambio. Los activistas le dirán que no pueden volver atrás. Este es el punto de no retorno. [Dirán que] el régimen cae o el régimen tendrá que masacrarlos a todos".

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