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Un año después, el régimen mantiene asedio contra libre expresión

REUTERS/Osman Orsal

El 15 de marzo, el primer aniversario de las protestas a favor de la democracia en Siria, el Committee to Protect Journalists (Comité por la Protección de los Periodistas, CPJ) encontró que el Gobierno es culpable de al menos cinco de los ocho periodistas asesinados. Incluso con la reciente atención internacional a los disturbios recientes, los periodistas y blogueros siguen siendo atacados con arrestos y detenciones, y los miembros del personal del Centro Sirio para los Medios de Comunicación y la Libertad de Expresión (SCM) siguen detenidos, informan el CPJ, la Red Árabe por la Información de Derechos Humanos (ANHRI) y Reporteros sin Fronteras (RSF).

Según el CPJ, ocho periodistas han sido muertos en el cumplimiento de su deber desde noviembre; al menos cinco de ellos en circunstancias que plantean preguntas sobre la culpabilidad del Gobierno.

Por ejemplo, el videógrafo local Ferzat Jarban, quien fue atacado directamente por fuerzas gubernamentales en noviembre. Fue el primer periodista muerto en Siria; comenzó a documentar las protestas y la violenta respuesta del Gobierno en su casa en Al-Qusayr.

Miles Amoore, reportero para "The Sunday Times" de Londres, informó que la policía secreta se llevó a Jarban en una vagoneta, lo torturó y dejó su cuerpo mutilado en una plaza de la ciudad.

El CPJ señala que las pruebas circunstanciales y declaraciones de testigos apuntan a la posibilidad de que las fuerzas gubernamentales emprendieran acciones deliberadas y hostiles contra la prensa que llevaron a las muertes de tres periodistas internacionales: Gilles Jacquier, Marie Colvin y Rémi Ochlik.

A pesar de las muertes notorias, el régimen sirio continúa su ofensiva contra los periodistas, que según la ANHRI está diseñada "para impedir que el mundo atestigüe sus masacres". Algunos de los últimos arrestados son el bloguero sirio y cantante de rap Mohamed Abu Hajar, el periodista Rudy Othman, y el bloguero Jamal al-Omas.

Además, las autoridades todavía retienen a ocho de las 16 personas que fueron arrestadas durante una incursión el 16 de febrero en el grupo de derechos de los medios local SCM. Al menos 20 grupos de derechos, entre ellos muchos de los miembros internacionales y regionales de IFEX, reiteraron sus exigencias de la liberación inmediata del personal.

Y sigue sin haber noticias de los periodistas turcos Adén Özköse y Hamit Coşkun, así como su asistente, quienes fueron secuestrados por milicianos shabiha cerca de la ciudad de Idlib en el noroeste del país, el 10 de marzo y luego entregados a miembros de los servicios de inteligencia sirios, afirma RSF.

"Un año después del comienzo del levantamiento sirio, el mensaje no se silencia al matar al mensajero", declaró el CPJ.

A pesar de que el Gobierno de Assad prohibió a los reporteros internacionales entrar al país supuestamente por ser espías o tener vínculos con organizaciones terroristas, el CPJ señala que al menos otros 20 periodistas internacionales han declarado públicamente que se introdujeron en Siria en los últimos dos meses para informar sobre los disturbios.

Y ciudadanos locales convertidos en videógrafos que han captado miles de horas de imágenes también han sostenido su nivel de cobertura hasta el momento este año.

"Si acaso, las muertes de los periodistas ampliaron la atención del público hacia la ofensiva gubernamental contra la población civil, especialmente su determinación de silenciar la cobertura independiente", concluyó el CPJ.

Una coalición de 200 organizaciones de derechos de 27 países, entre ellas RSF, Human Rights Watch y el Cairo Institute for Human Rights Studies (Instituto Cairota de Estudios de Derechos Humanos, CIHRS), conmemoró el año de violencia en Siria al hacer un llamado a Rusia a respaldar la acción del Consejo de Seguridad de la ONU para poner fin a la crisis.

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