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Un año después de las protestas en Turquía, la libertad de expresión sigue siendo objeto de ataques

Un manifestante enmascarado agita una bandera turca  durante una protesta en el centro de Estambul el 31 de mayo 2014, en el primer aniversario de las protestas en todo el país
Un manifestante enmascarado agita una bandera turca durante una protesta en el centro de Estambul el 31 de mayo 2014, en el primer aniversario de las protestas en todo el país

REUTERS/Murad Sezer

La policía turca ha detenido a más de 100 activistas, periodistas y abogados que participaron en la conmemoración del aniversario de las protestas del Parque Gezi en mayo y junio. Los miembros de IFEX sostienen que esta es sólo una señal de que la libertad de expresión sigue amenazada en Turquía.

El año pasado, la violenta represión de las protestas contra un plan de desarrollo en el Parque Gezi de Estambul, en la plaza de Taksim, desató una ola de manifestaciones contra el gobierno a través de Turquía, que se amplió para incluir el derecho a la libertad de reunión y de expresión.

Las protestas que conmemoraron el aniversario este año han provocado una nueva ola de violencia. Al menos 126 activistas fueron detenidos el 31 de mayo en Estambul, informa el miembro local de IFEX Bianet.

La Asociación de Abogados Progresistas (CHD) en Turquía informó el 2 de junio que siete de sus abogados habían sido detenidos en Ankara, Izmir, Adana y Estambul. Las cámaras de Bianet también registraron abogados que eran atacados en las calles.

Incluso figuras prominentes como el periodista Ahmet Sik, destinatario del Premio Mundial de la Libertad de Prensa de la UNESCO 2014, fue golpeado por la policía mientras cubría las protestas en Estambul el 1ro de junio, según informa la Federación Internacional de Periodistas (FIP).

Reina la impunidad

Reporteros sin Fronteras (RSF) atribuye la agresión de este año al hecho de que muchos de los crímenes originales del Parque Gezi siguen impunes. Johann Bihr, director del escritorio de Europa del Este y Asia Central de RSF, dice: "La impunidad de los responsables de los abusos del pasado año sólo alienta a la policía a continuar en la misma línea”.

Represión en línea

La represión va más allá de las calles. En febrero de 2014, el gobierno aprobó una nueva ley de Internet que limita duramente la actividad en línea y permite al gobierno bloquear contenido que "viola la privacidad" o es "discriminatorio o insultante" - sin necesidad de solicitar una orden judicial. "El momento en que sale la nueva ley plantea preocupación frente a un gobierno a la defensiva que está tratando de aumentar su poder para silenciar las críticas y limitar arbitrariamente cualquier material políticamente perjudicial", afirmó Human Rights Watch en febrero.

Los medios de comunicación social, que desempeñaron un papel clave en las protestas, no están fuera de peligro. El 20 de marzo, Twitter fue bloqueado en Turquía (aunque los tribunales anularon la decisión cinco días más tarde). El mismo mes, YouTube fue bloqueado, después de que se filtraran las conversaciones entre funcionarios del gobierno. La prohibición recién se levantó el 3 de junio.

El mensaje desde arriba

El primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, ha intentado silenciar a sus críticos personalmente. Recientemente ha presentado denuncias por difamación contra los escritores de alto perfil Can Dundar, Ahmet Altan y Ihsan Eliacik, según informa PEN Internacional. Los casos de difamación en Turquía invocan tanto el derecho penal como civil. Altan se vio obligado a pagar € 6000 en compensación a Erdogan cuando perdió su juicio penal. Como lo señaló RSF en agosto de 2013, el primer ministro se ha "construido una reputación prodigiosa como litigante".

Erdogan ha incluso instado a los ciudadanos turcos a utilizar las leyes de difamación en contra los periodistas, más recientemente pidiendo a los familiares de las víctimas del desastre minero de Soma que demanden a los periodistas por su labor informativa y comentarios sobre el historial de seguridad del gobierno turco y su respuesta a la tragedia.

El primer ministro también llamó a que despidieran a los periodistas y acusó a BBC Turquía de contratar actores para interpretar los papeles de los familiares de las víctimas en sus informes de prensa, de acuerdo con los comunicados de prensa del Instituto Internacional de Prensa (IPI).

Más de lo mismo

Una nota positiva es que ocho periodistas fueron liberados en mayo, después de una reforma legal introducida en Turquía para reducir los tiempos máximos de detención para los sospechosos en juicio.

"Turquía está dando los pasos correctos para alinear su historial de libertad de prensa con las normas democráticas, pero aún queda mucho por hacer", dijo el Subdirector del Comité para la Protección de los Periodistas, Robert Mahoney.

Sin embargo, como lo demuestran las protestas de esta semana, se necesitará más que este gesto simbólico para elevar el nivel de respeto de los derechos humanos en Turquía.

Según la Federación Europea de Periodistas, "El gobierno debería haber aprendido que... la prohibición de los medios de comunicación [e] intimidar y amenazar a los defensores de derechos humanos nunca harán del país, un lugar mejor para vivir."

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