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Abogado de periodista recientemente liberado de Guantánamo revela detalles de abuso, califica persecución del camarógrafo como ataque a Al-Jazira

(RSF/IFEX) - El abogado Clive Stafford Smith fue entrevistado el 19 de mayo de 2008 por la representante de RSF en Estados Unidos, Lucie Morillon, acerca de su cliente, el camarógrafo sudanés de Al-Jazira Sami Al-Haj, quien permaneció seis años detenido en la base militar norteamericana de la bahía de Guantánamo, en Cuba. Smith estuvo en los Estados Unidos para declarar en el Congreso de Washington. También tuvo oportunidad de hablar sobre la salud de su cliente, así como sobre el futuro de su carrera periodística.

Al-Haj fue acusado de entrar en una página web del extremismo islámico y de conexiones con Al-Qaeda, por intentar entrevistar a Osama Ben Laden.

"[El ejército norteamericano] acusaba a Al-Haj de ser un supuesto terrorista, por haber recibido entrenamiento de Al-Jazira. Las palabras exactas fueron, 'el detenido admitió que había sido entrenado en Al-Jazira' con lo cual los militares quieren dar a entender que eso es terrorismo," dijo Smith. "No existe una base legal. Ellos inventaban nuevas acusaciones y nosotros probamos que eran tonterías".

De la misma manera, tampoco dieron explicaciones sobre la tardía liberación de Al-Haj. De hecho, según Smith, las autoridades norteamericanas aún le consideran un terrorista. Durante el tiempo que estuvo en Guantánamo, los interrogadores trataron de forzarlo a declarar en contra de Al-Jazira, al que acusan de recibir fondos de Al-Qaeda.

"Pienso que es una agresión contra Al-Jazira. Es decir, es muy, muy triste, como ciudadano norteamericano; se supone que nosotros deberíamos apoyar la libertad de expresión. (. . .) Al-Jazira lleva la batuta en lo que se refiere a la libertad de expresión en Oriente Medio", explicó Smith.

También habló sobre la salud de Al-Haj, que fue trasladado a un hospital de Jartúm, Sudán, por encontrarse extremadamente debilitado después de un viaje difícil en avión. Por ejemplo, no se le permitió usar el baño durante 20 horas y Al-Haj mantuvo su huelga de hambre hasta que llegó a Sudán. También lo tenían esposado y tapado con una capucha.

"Los médicos de Sudán estaban preocupados, pensando que no sobreviviría", dijo Smith. "Sin embargo, en dos o tres días se recupero bastante."

Aparte de haber sido torturado en Guantánamo, los doctores le dijeron a Al-Haj que tiene cancer, pero que no podía ver a un especialista. Los médicos sudaneses, que le examinaron nada más llegar, le dijeron que no padece cáncer alguno.

En cuanto a su vida profesional Smith dijo que, de momento, su cliente no tiene intención de viajar a zonas de guerra o de conflicto. También indicó que el gobierno de Estados Unidos ha tratado de presionar al gobierno sudanés para que prohíba que Al-Haj viaje, o vuelva a trabajar en Al-Jazira.

"Él preferiría haber estado 10 años más en Guantánamo antes que firmar cualquier documento de ese tipo, dijo Smith. Cuando le estaban poniendo en libertad, el almirante que vino a verle trato de que firmara un documento, pero él respondió que su abogado le había aconsejado que no firmara nada."

Sobre las acusaciones de tortura, que el gobierno americano niega, Smith dijo que su cliente fue interrogado 130 veces, y que en 120 ocasiones los interrogadores intentaron forzarlo a decir que Al-Jazira es una organización terrorista. Smith también se refirió a los métodos de tortura, mediante los cuales fuerzan a los presos a ser alimentados: los guardias insertan un tubo delgado por la nariz para tratar de obligarles a abandonar la huelga de hambre, "Me parece inhumano," dijo Smith. Sami al-Haj permaneció un total de 478 días en huelga de hambre. "Piensa, por un momento, en los militantes de la IRA en los años 80; lo máximo que lograron aguantar fueron 70 días."

Incluso, Smith fué acusado por el gobierno americano de haber supuestamente incitado a tres presos a suicidarse. "Creo que es bastante repugnante que me acusen de incitar a que mis propios clientes se suiciden."

Smith agregó, sobre el futuro de los prisioneros de Guantánamo que, como consecuencia, hoy en día lidiamos con más riesgos de los que teníamos antes del 11 de septiembre. "Nadie en sus cabales te puede mirar a los ojos y decir que la cárcel de Guantánamo ha ayudado a hacer de este mundo un lugar más seguro."

Según Smith, "van a cerrar Guantánamo". Pero el verdadero problema es que Estados Unidos tiene 27.000 prisioneros, y otras cárceles secretas en peores condiciones que la de Guantánamo.

Por último, Smith agradeció a Al-Jazira, los gobiernos de Qatar y Sudán, así como también a organizaciones como RSF, que hayan abogado incansablemente para lograr la liberación de Al-Haj.

Actualiza el caso al-Haj (solamente inglés): http://www.ifex.org/en/content/view/full/93202

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